La economía europea recuperó la garra en el arranque del año, con un empujón del 0,4% del PIB que desbordó los cálculos de los analistas. Sin embargo, la zona euro sigue tratando de avanzar sobre un puente movedizo que continúa tambaleándose con cada amenaza de Trump, la incertidumbre de la salida del Reino Unido de la UE o el riesgo de que su tercera economía, Italia, pueda volver a la UCI. Aun así, Europa seguirá creciendo. “Las bases siguen siendo sólidas”, sostuvo el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

El contexto, pues, es frágil. Pero España sigue andando por esa pasarela con menos titubeos que otros socios, entre ellos, Alemania y Francia. Las previsiones mantienen una expansión económica del 2,1% este año y el 1,9% el que viene. Como en el resto de la UE, la economía se desacelera. Sin embargo, Moscovici explicó que la menor demanda interna se verá compensada por una mejora en las exportaciones. Para el conjunto de la zona euro, Bruselas rebaja la tasa del crecimiento en una décima respecto a su informe de hace tres meses: al 1,2% en 2019 y al 1,5% en 2020.

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Esa fortaleza que todavía podrá exhibir la economía española se trasladará también al mercado laboral. Bruselas prevé que la tasa de paro baje hasta el 13,5% este año y el 12,2% en 2020. El ritmo de creación de empleo también se irá frenando a medida que vaya moderándose la demanda interna y por la subida del 22,3% del salario mínimo interprofesional. De nuevo, la Comisión señala las dos caras de este incremento salarial: si bien puede ser una palanca para aumentar el ahorro de los hogares, también puede afectar a la creación de empleos.

Bruselas advierte a España por el déficit y sugiere más ajustes

En cualquier caso, la principal vulnerabilidad sigue procediendo de las finanzas públicas. Moscovici resaltó que “por primera vez en una década” España rebaja su déficit público por debajo del 3%. “La Comisión podrá recomendar al Consejo sacarla del procedimiento de déficit excesivo. Eso es positivo”, sostuvo el comisario. Pero si se cumplen las previsiones de Bruselas, España cerrará 2020 con un déficit muy por encima de lo comprometido.

Inicialmente, España debía reducir el boquete en sus cuentas públicas hasta el 1,3% del PIB este año y el 0,5% en 2020. En el Programa de Estabilidad para el periodo 2019-2022 que la ministra Nadia Calviño remitió a Bruselas la semana pasada, no obstante, España fijó la meta para este año en el 2% del PIB; la de 2020, en el 1,1%, y la de 2021, en el 0,4%. Es decir, se dio un año más de margen para aproximarse al equilibrio presupuestario.

La Comisión considera que España no alcanzará esos objetivos y señala que este año el déficit bajará solo dos décimas, hasta el 2,3%, y que en 2020 se quedará en el 2%. Fuentes del ejecutivo comunitario advirtieron de que esos cálculos se efectuaron sin tener en cuenta el plan de reformas que recibieron de Madrid, en el que el Gobierno de Sánchez ofrecía una subida de impuestos de 5.654 millones para 2020, por lo que esos números podrían mejorar.

A la espera de las cuentas

Más complicado, en cambio, se presenta este año. La Comisión ha tenido en cuenta la prórroga presupuestaria y los reales decretos aprobados por Sánchez. Si bien los ingresos mejorarán por el incremento de las bases de cotización a la Seguridad Social, fuentes comunitarias explicaron que la subida de las pensiones y varias medidas sociales se comerán esa subida de la recaudación.

Además, algunos gastos comprometidos por el gobierno de Mariano Rajoy —como el incremento del sueldo de los funcionarios— tendrán impacto sobre las cuentas de 2019. Las mismas fuentes advirtieron, además, de los gastos podría ser incluso superior si el Estado tiene que hacer frente a nuevas compensaciones por autopistas quebradas.

Pero una vez fuera del brazo correctivo, el meollo ya no estará en la décima de más o de menos de déficit que pueda llevar España a Bruselas, sino en el saldo estructural. Es decir, el desfase que puedan tener las cuentas públicas excluyendo los efectos del ciclo económico. España está obligada a hacer un ajuste anual equivalente al 0,65% del PIB, con cierto margen los dos primeros años. Y todo indica que ese saldo se está deteriorando. Moscovici insistió en que espera que el nuevo gobierno apruebe los Presupuestos.

El informe señala que Bélgica, España, Francia e Italia incurrirán en “considerables déficits estructurales en 2019” a la vez que registrarán una deuda cercana o por encima del 100% del PIB. Y aunque hasta junio la Comisión no formulará una opinión al respecto, el documento ya pone sobre aviso a esos países al destacar que los datos “sugieren que se necesita un mayor ajuste fiscal”.

Con todos esos peros, España no solo sale del brazo correctivo, sino que logra escapar de los focos. Este año Chipre y Francia entrarán en zona de peligro al cruzar la frontera del 3% del PIB que fijan las normas comunitarias. Pero la gran amenaza vuelve a llamarse Italia.

Fuente: El País