La economía europea sigue anclada en un territorio de incertidumbre. La guerra comercial entre Estados Unidos y China se apacigua, pero emergen nuevos miedos como el conflicto en Irán y tensiones sociales en América Latina y Asia. La amenaza a la estabilidad económica, además, se presenta en forma de epidemia de Covid-19. Bruselas opina que los efectos del brote deberían alcanzar su “pico en el primer trimestre” de 2020, con contagios globales “relativamente limitados”, pero advierte de que cuanto más dure y más medidas de contención deban adoptarse, mayor será la amenaza. A pesar de los nuevos riesgos, la Comisión Europea prevé que la zona euro crezca un 1,2% en 2020 y 202. Además, sube en una décima las perspectivas para España, cuya economía debería expandirse el 1,6% este año y el 1,5% el que viene.

Bruselas ha dejado intactas las previsiones de crecimiento para los socios de la moneda única en su primer informe del año. A pesar del bloqueo en la Organización Mundial del Comercio (OMC), el acuerdo entre Estados Unidos y China permitió que el “sentimiento empresarial” empezara a recuperarse en el cuarto trimestre de 2019. Sin embargo, la economía europea no vive ajena a nuevos riesgos. “El impacto negativo de los recientes episodios de disturbios sociales y tensiones geopolíticas en América Latina, Oriente Próximo y Asia, sin embargo, en parte neutraliza este desarrollo positivo”, sostiene el documento.

A todos esos riesgos hay que añadir la epidemia de Covid-19. Ya ha tenido un primer gran impacto en el continente: la suspensión del Mobile World Congress en Barcelona, que generaba 473 millones de euros solo en la capital catalana. No está clara, no obstante, su transformación en un catalizador hacia una mayor desaceleración económica. Bruselas señala que “el brote y la propagación del coronavirus” y “su impacto en la salud pública y la vida humana y la actividad económica ha sido una fuente de creciente preocupación”. “Ha provocado incertidumbre sobre las perspectivas a corto plazo de la economía china y sobre el grado disrupción transfronteriza en un momento en el que la actividad manufacturera global se mantiene en un ciclo bajo”, añade.

La Comisión ahora tiene como escenario principal que el brote alcanzará su “pico” en el primer trimestre, con contagios “relativamente limitados” y señala dos factores como “riesgos clave a la baja”: “la duración del brote y las medidas de contención promulgadas”. “Cuanto más dure, mayor será la probabilidad de efectos negativos sobre el sentimiento económico y las condiciones financieras globales”, remacha el informe. El impacto, en ese caso, se daría tanto por el lado de la oferta –días de trabajo perdidos— como de la demanda –prohibiciones de viaje o restricciones en la movilidad—.

El Ejecutivo comunitario también eleva las previsiones para España. En línea con el Gobierno, espera que la economía crezca el 1,6% en 2020 y el 1,5% en 2021. Bruselas destaca en el informe que la desaceleración fue finalmente “más suave” de lo esperado y cree que este año su tasa de crecimiento se estabilizará alrededor del 0,4% trimestral gracias al consumo privado, la inversión privada y la contribución de las exportaciones.

Fuente: El País