Burbuja de población

La cumbre europea de la pasada semana fue otra demostración de los problemas de gobernanza de la UE. El socio de coalición de Merkel pone en riesgo el Gobierno alemán y fuerza una cumbre para retroceder en los escasos avances en política migratoria conseguidos hace dos años.

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Europa tiene una barrera natural con África y la diferencia de renta por habitante de los países europeos y el área subsahariana es de más de 10 veces. Es un continente donde la población aumenta cada año en 35 millones de personas, donde las megaurbes generan enormes focos de miseria y donde 600 millones de personas ya tienen móvil con acceso a Internet y sueñan con vivir como los europeos.

El economista Michael Todaro nos enseñó que los migrantes están sometidos a incertidumbre y su decisión se basa en la probabilidad esperada de encontrar un empleo multiplicada por el salario medio del país elegido. Con esa diferencia de renta, aunque la probabilidad sea baja, el salario esperado es mayor que en su país. El mayor drama es el problema humanitario. Personas que infravalorando la posibilidad de conseguir un trabajo en Europa y engañados por las mafias arriesgan sus vidas cruzando el Mediterráneo.

Hablamos de Frontex pero es la Guardia Civil y el resto de cuerpos de seguridad y ONG, con cientos de horas extras y voluntariado sin cobrar, los que evitan muertes arriesgando sus vidas. Y son comunidades autónomas, principalmente Andalucía y Canarias, y Ayuntamientos los que soportan el coste con mínimo apoyo europeo.

Pero la mayoría de inmigrantes en Europa entran por los aeropuertos. Alemania ha recibido un millón de inmigrantes desde hace dos años y está en crisis política y social con un partido xenófobo que pone en riesgo la calidad de la democracia. En España desde 1998, cuando entramos en el euro, ha aumentado la población en seis millones de habitantes y la mayoría son inmigrantes.

El empleo de inmigrantes en España crece al 4%, muy por encima de Francia y Alemania. Siguiendo el modelo de Todaro, esto ayuda a explicar por qué en 2017 llegaron a España más de medio millón de inmigrantes, niveles similares a los de 2008 y el doble que en 2013. La mayoría entran a competir con salarios bajos y empleos de menor cualificación y en la economía sumergida. Eso aumenta la desigualdad y la precariedad laboral de los españoles más castigados por la crisis. Y hace que la reducción de la tasa de paro sea más lenta.

Conclusión, el problema de inmigración en Europa no es solo alemán. Es un fenómeno global y europeo. Una visión liberal, dejando al mercado libre sin ningún tipo de regulación pública, provoca deflación salarial, aumentos de desigualdad y pone en riesgo la estabilidad social y política. La regulación de los flujos migratorios es compleja, pero es mucho más difícil si los países europeos siguen viendo el problema en clave puramente nacional y se impone la bilateralidad. Y el proteccionismo de Trump y la guerra comercial reducirán la demanda de empleo en esos países y aumentará la presión migratoria.

Fuente: El País

2018-07-06T06:07:32+00:00