Si alguien termina ganando dinero con la tecnología 5G en Europa, es muy probable que sea Cellnex Telecom, que opera torres de transmisión vitales para las redes móviles. Las acciones del grupo español subieron un 7% ayer, elevando su valor de mercado a 8.400 millones de euros, después de que el consejero delegado, Tobías Martínez, revelara acuerdos para comprar 10.700 torres más. El problema es que estos activos de tipo infraestructura atraen a muchos compradores.

Cellnex lleva adquiriendo torres de telecomunicaciones desde que se separó de Abertis Infraestructuras, en 2015. Estas últimas operaciones le costarán 2.700 millones de euros en efectivo. 1.400 de las torres provienen del negocio doméstico del operador móvil francés Iliad (1.400 millones de euros por el 70% de su capital), otras 2.200 de su unidad italiana (600 millones por el 100%), y 2.800 de la suiza Salt Mobile (700 millones por el 90%).

Martínez también se ha comprometido a gastar 1.350 millones de euros en otras 4.000 torres para ayudar a hacer funcionar las conexiones de Internet superrápidas prometidas por las redes 5G.

Es una jugada maestra por parte de Martínez, que eleva un 50% el total de las instalaciones de la compañía, hasta 45.000. Esto lo convierte en un futuro socio más útil para los consejeros delegados de operadoras de telecomunicaciones que están valorando la posibilidad de desprenderse de sus torres.

A medida que Cellnex crece, su cartera es más barata de gestionar y las redes que acoge se vuelven más rápidas y fiables. Los accionistas de la empresa, por su parte, acogerán con agrado las colaboraciones con muchos operadores, ya que eso significa ganar dinero con el crecimiento del uso de datos, independientemente de cuál sea el operador que gane.

El problema es que este modelo también atrae a los fondos privados de infraestructuras, cuyo apetito por la deuda y las bajas tasas críticas de rentabilidad los para la inversión ha hecho subir los precios.

Un consorcio que incluía a Morgan Stanley Infrastructure Partners pagó el año pasado casi 19 veces el ebitda anual por el control de las torres portuguesas de Altice. El múltiplo de adquisición de Cellnex en esta última operación es de unas 14 veces, después de tener en cuenta la deuda, la inversión futura y el hecho de que Iliad y Salt retendrán participaciones minoritarias, según una persona conocedora de la operación.

Pero ese cálculo se basa en un ebitda previsto de 510 millones de euros que no se materializará hasta 2027. Si se descuenta esa cifra del dinero actual al 6,4% –según las estimaciones de los analistas de Credit Suisse para el coste del capital de Cellnex–, el múltiplo es más o menos de 23 veces.

La señal de esta última operación de Cellnex está clara: la compra de torres móviles es una forma relativamente limpia para que los inversores apuesten por el 5G. Pero cualquiera que desee hacerlo tendrá que pagar generosamente.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Fuente: Cinco Días