La guerra entre China y EE UU continúa. El Gobierno de Pekín ha ordenado a todas las oficinas gubernamentales e instituciones públicas que eliminen los equipos informáticos y software extranjeros en un plazo máximo de tres años, según informó ayer Financial Times. La medida, que llega después de que la Administración estadounidense incluyera a Huawei y ZTE en una lista negra comercial que les impide hacer negocios con empresas de EE UU, supone un golpe potencial para HP, Dell, Apple y Microsoft, y un impulso a Lenovo y Huawei, entre otras firmas locales.

Se trata de la primera instrucción públicamente conocida en la que las autoridades chinas exigen a los compradores de tecnología de ese país cambiar a proveedores de tecnología local. Una respuesta evidente a las acciones de la Administración de Trump para frenar el uso de la tecnología china en los EE UU y en sus países aliados. Otras empresas chinas afectadas por el veto estadounidense son Megvii, Sugon, y más recientemente, DJI. Hace unas semanas el Departamento de Seguridad Nacional de EE UU alertó de posibles problemas de seguridad en los drones vendidos por esta compañía, uno de los líderes mundiales.

Con esta acción, China busca ganar independencia frente a los proveedores estadounidenses. Los analistas de China Securities estiman que será necesario cambiar entre 20 y 30 millones de dispositivos de hardware como resultado de la petición de reemplazo de equipos, que empezaría a darse a gran escala a partir del próximo año, según recoge el diario británico. Los analistas añadieron que las sustituciones tendrían lugar en un 30% en 2020, en un 50% en 2021 y otro 20% un año después.

Aunque los esfuerzos de China por la autosuficiencia en tecnología vienen de más atrás, la consultora Eurasia Group dice que las recientes sanciones de EE UU han acelerado esta política. Los analistas de Jefferies estiman que las tecnológicas de EE UU generan hasta 150.000 millones de dólares (135.500 millones de euros) al año en ingresos en China, aunque gran parte de ese negocio proviene del sector privado.

Según el FT, en China, muchas oficinas gubernamentales ya tienden a usar los ordenadores de Lenovo, que adquirió la unidad de PC de IBM en 2004 por 1.750 millones de dólares. La dificultad vendrá sobre todo por la sustitución del software con alternativas locales, pues la mayoría de los proveedores del país desarrollan productos para los sistemas Windows de Microsoft y MacOS de Apple. Aunque Microsoft desarrolló una edición china de Windows 10 en 2017, las autoridades chinas parecen exigir el paso a sistemas operativos completamente hechos en China. 

Huawei, por ejemplo, ha desarrollado el sistema operativo Harmony OS para el llamado internet de las cosas, pero, de momento, la compañía ha asegurado no tener previsto incluirlo en sus smartphones y ordenadores. Aunque esta decisión podría cambiar.

Esa independencia de la tecnología estadounidense por parte de las empresas chinas ya se ha hecho notar en Huawei, el segundo mayor fabricante de móviles del mundo ha logrado ya empezar a fabricar dispositivos sin piezas de proveedores de EE UU, según revelaba hace unos días un análisis realizado por UBS y la firma japonesa Fomalhaut Techno Solutions. El The Wall Street Journal informó que la compañía china ha reemplazado los componentes que venía utilizando de firmas de EE UU por otros de proveedores de otros países. Así, el último smartphone Huawei Mate 30, lanzado en septiembre, se ha convertido en el primero que no contiene ningún componente fabricado en EE UU. 

La guerra comercial emprendida por EE UU y China puede tener un impacto negativo para muchas empresas tecnológicas afectadas, pues solo Huawei gasta alrededor de 10.000 millones de dólares al año en semiconductores, piezas y servicios para sus smartphones y equipos de red. Ahora, la gran mayoría los adquiría a empresas estadounidenses, que están siendo sustituidas por otras europeas. Una de las afectadas en Cirrus Log, que fabrican chips para sonido; la firma china la ha cambiado por la holandesa NXP Semiconductors.

Fuente: Cinco Días