El presidente de la EBA, José Manuel Campa (d), junto al presidente de la Asociación Española de Banca, José María Roldán,El presidente de la EBA, José Manuel Campa (d), junto al presidente de la Asociación Española de Banca, José María Roldán,EFE

Europa quiere bancos implicados en la sostenibilidad del planeta. Considera que pueden hacer bastante para contribuir al cambio climático a través de diferentes estrategias de financiación. Y para que la banca sea más ecológica en su financiación e inversiones, la Comisión Europea ha introducido un artículo en su directiva CRR2, por el que se bonificará a los bancos europeos con hasta un 25% del capital exigible por contribuir a la lucha contra el cambio climático para ciertas exposiciones a créditos sostenibles. El objetivo es impulsar la transición hacia una economía menos intensiva en carbono.

El artículo en cuestión, el 501, es una nueva redacción introducida en junio a la regulación de solvencia (CRR2), cuya entrada en vigor está prevista para abril de 2021, aunque todavía debe pasar por varios trámites legislativos, por lo que podría retrasarse su aplicación.

La normativa donde se inserta se encuentra en fase consultiva y exigirá la trasposición al ordenamiento jurídico nacional. Por ello, los expertos esperan que al final se retrase su entrada en vigor, ya que quedan muchos flecos para poder ser efectiva. Según el socio de Gobierno, Riesgos y Cumplimiento de KPMG en España y responsable de Empresa Familiar de la firma, Ramón Pueyo, hay ya 30 billones de dólares invertidos a escala mundial en activos considerados como sostenibles, lo que equivale a multiplicar por 27 veces el PIB o la riqueza española.

A ello se suma, que existe un billón de dólares en bonos sostenibles y cerca de 100.000 millones en bonos considerados igualmente como sostenibles.

La Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha lanzado ya unas guías para garantizar que las entidades incluyan factores medioambientales en sus planes de riesgo. El Banco de España también ha creado un grupo de trabajo con las entidades para analizar estos riesgos. El BCE ha identificado este año por primera vez los riesgos climáticos como riesgos a seguir, y se incluirán en los test de estrés.

La banca, de hecho, considera ya el cambio climático como estratégico dentro de sus planes. Ya el 90% de los inversores institucionales tienen muy en cuenta estos riesgos medioambientales para invertir en las empresas.

El director de servicios de consultoría del sector financiero de KPMG en España, Pablo Vañó, explicó que la sensibilidad es tal que las empresas están suscribiendo voluntariamente programas que les comprometen con la lucha contra el cambio climático, con independencia de que sus países no los hayan firmado en ciertos casos o no existe una definición clara de qué se considera como tal. El problema es que la ausencia de definiciones específicas hace que ni las agencias de rating coincidan en las valoraciones de este riesgo.

La UE en la creación de una taxonomía específica que definirá qué se entiende por sostenible y cómo debe computar cada actuación.

El Banco de España ha creado un grupo de trabajo con las entidades para analizar estos riesgos. El BCE ha identificado este año por primera vez los riesgos climáticos como riesgos a seguir, y se incluirán en los test de estrés.

Fuente: Cinco Días