El veto que comenzó hace dos años ha logrado ya su objetivo. La Organización Mundial del Comercio (OMC) queda a partir de hoy inoperativa, después de que EE UU haya impedido renovar a dos jueces del tribunal de resolución de disputas. El presidente Donald Trump culmina así la voladura controlada del organismo que desde 1995 regula el comercio internacional. Roberto Azevêdo, director general de la OMC, se esforzó ayer por presentar esta crisis como una oportunidad para alumbrar un sistema adaptado a los nuevos tiempos. Pero el bloqueo estadounidense amenaza con dejar al ente fuera de juego de forma indefinida.

El Órgano de Apelación es el más poderoso de la OMC, situada en Ginebra, ya que desde allí se resuelven las disputas comerciales que enfrentan a sus 164 socios. Al dejar de estar operativo, los países envueltos en nuevos enfrentamientos carecerán de un órgano independiente donde dirimir sus diferencias, quedando a merced de la ley del más fuerte. Tras su portazo al Acuerdo de París contra el cambio climático, la puesta en duda del principio de la OTAN de defensa mutua o el abandono del tratado comercial con el Pacífico, este es un paso más de la Administración Trump contra el orden multilateral tejido a lo largo de décadas.

“El sistema de resolución basado en normas no ha llegado a su fin. Los miembros de la OMC quieren mantener un sistema de resolución de litigios. Hay que buscar una solución duradera”, dijo Azevêdo en una rueda de prensa desde Ginebra. Pero su esfuerzo por presentar el vaso medio lleno no logró alejar la idea de que la OMC puede estar herida de muerte. “Es una crisis grave”, admitió el portavoz del organismo que nació hace un cuarto de siglo como heredero del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y que precisamente añadía como novedad respecto a su antecesor la existencia de este Órgano de Apelación.

Ahora, Azevêdo insiste en que comenzará una ronda de consultas para estudiar cómo el organismo puede superar este “estancamiento”. El bloqueo por parte de Trump para renovar los cargos había dejado al organismo con solo tres de los siete jueces que lo componen. Ayer vencía el mandato de dos de ellos, el indio Ujal Singh Bhatia y el estadounidense Thomas Graham, dejando sola a la china Hong Zhao. Y pierde así el tribunal el mínimo exigido para seguir funcionado, que es de tres miembros. El descontento con la OMC es anterior al actual presidente.

Los norteamericanos protestan por considerar injustas algunas de las resoluciones que han fallado contra ellos. La Administración Obama ya había bloqueado algún nombramiento. Pero solo el magnate neoyorquino ha dado el paso de sabotear el funcionamiento del organismo.

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Steven Vaughn, antiguo asesor comercial de Trump, aseguraba en declaraciones a Reuters que a partir de ahora muchas disputas se solucionarán con negociaciones bilaterales.

Pero es precisamente eso lo que la OMC pretendía evitar: la ausencia de un marco común en 164 países en la resolución de choques comerciales. El embajador de la UE ante la OMC dijo el lunes que la parálisis actual amenazaba con crear un sistema basado en la fuerza, no en las reglas. “Sin duda, este es el mayor golpe al sistema comercial multilateral desde su establecimiento”, había dicho el día anterior el embajador chino Zhang Xiangchen, según Reuters. Las dificultades para reformar la OMC y actualizar a este organismo a los tiempos de la economía digital son evidentes: es necesario poner a sus 164 países miembros de acuerdo.

Iniciativa europea

Ante este panorama, la Unión Europea ha tratado de impulsar una especie de OMC paralela en la que no participe Estados Unidos y en la que se diriman las diferencias comerciales. Esta iniciativa ha encontrado el apoyo de países como Canadá y Noruega. Pero por ahora no está claro que vaya a salir adelante.

La Comisión Europea prepara, por su parte, medidas unilaterales ante el bloqueo de EE UU. Bruselas anunció que desvelará pronto la respuesta que dará a para garantizar que pueda seguir defendiendo sus derechos comerciales en la OMC. Lo anunció el comisario de Comercio, Phil Hogan, en un comunicado en el que lamentó el “duro golpe” para el orden comercial global.

En respuesta a los periodistas desde Ginebra, el director general del organismo criticó la adopción de medidas unilaterales. “Esperemos que este proceso se pueda detener”, dijo Azevêdo, que reclamó “soluciones negociadas antes de presentar cualquier medida restrictiva del comercio”. Estas medidas unilaterales, añadió, serían perjudiciales para la economía global.

“Obviamente, la parálisis del Órgano de Apelación no significa el final del sistema de resolución de disputas en la OMC”, continuó Azevêdo.

La consecuencia inmediata de esta crisis es que las catorce disputas llevadas ante la OMC y que se encuentran en instancia de apelación quedarán en el limbo. Algunas de ellas esperan una resolución desde hace más de un año pese a que, en teoría, sus jueces tienen 90 días para resolverlas. La reducción de magistrados en la institución ha contribuido a los atrasos.

Fuente: El País