El inversor da por amortizada la crisis en Cataluña

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El primer trimestre de 2018 ha desempolvado un factor que llevaba mucho tiempo sin dar señales de vida: la volatilidad. A pesar de las mayores oscilaciones en el precio de los activos financieros, que suelen ser sinónimo de preocupación en el mercado, los inversores españoles muestran una gran fe en el potencial de la Bolsa.

El Índice de Confianza, que elabora JP Morgan Asset Management y que publica en exclusiva EL PAÍS, subió con fuerza entre enero y marzo de este año, continuando una tendencia que quedó interrumpida durante el último trimestre de 2017 por la crisis política en Cataluña que desembocó en la declaración ilegal de la independencia y la posterior aplicación del artículo 155 de la Constitución. El indicador, que mide el grado de optimismo de los inversores españoles sobre la subida de la renta variable en los próximos seis meses, se situó en el 3,10%, frente al 1,46% del periodo anterior.

El 37,9% de los 1.403 inversores entrevistados en esta oleada ven “probable” o “muy probable” que los mercados suban en el próximo semestre, el 48,7% cree que los índices se mantendrán igual y solo el 13,3% se encuadran en el grupo de los pesimistas, es decir, aquellos que asignan altas opciones a que haya caídas en las cotizaciones.

El inversor da por amortizada la crisis en Cataluña

Europa, a la cabeza

Europa se mantiene un trimestre más como el mercado de acciones donde mayor potencial de revalorización observan los ahorradores españoles. Sin embargo, la Bolsa continental, al igual que la renta variable española, que ocupa el segundo lugar en la clasificación de opciones con mayor margen de mejora, caen con fuerza en lo que las preferencias de los inversores españoles se refiere. En cambio, durante los últimos meses los índices de EE UU y de Asia van ganando mayor interés a ojo de los encuestados.

El mayor apetito por el riesgo se observa en las múltiples variables que recoge la encuesta de la gestora estadounidense. La crisis financiera inoculó mucho miedo entre los inversores, los cuales se volvieron ultraconservadores en sus objetivos. Ahora, en cambio, ese sesgo empieza a cambiar. Cuando se pregunta a los españoles qué es lo que más valoran a la hora de invertir, el 25,6% asegura ya que su meta es lograr la “máxima rentabilidad”. Todavía solo representan a un cuarto de la muestra, pero hay que tener en cuenta que llegaron a suponer apenas un 8,4% en 2012, cuando la recesión azotaba con más fuerza.

Otro indicador de la menor aversión al riesgo es la selección de productos financieros. La abrupta caída de los tipos de interés en los últimos años despojó a los ahorradores de su producto fetiche: los depósitos bancarios. Al principio, les costó asimilar la menor oferta de depósitos en el escaparate, pero poco a poco van abriendo sus carteras a otros activos con más riesgo, pero también con rentabilidades potenciales más elevadas.

El inversor da por amortizada la crisis en Cataluña

Los depósitos bancarios y otros productos de pasivo (libretas, cuentas remuneradas) han pasado de representar el 75% de las opciones de inversión en 2013 a solo suponer el 41% en el primer trimestre del año. El dinero que ya no busca cobijo en los tipos de interés garantizados empieza a encontrar acomodo en otros activos. El 13,5% de los encuestados dice que adquirirá un fondo de inversión en los próximos seis meses (hace dos años esta opción no suponía ni el 3% del total), el 7% se decanta por la renta fija, el 13% adquirirá acciones, el 20,1% suscribirá un plan de pensiones, y la inversión inmobiliaria ya acapara el 8,1% de las decisiones de compra.

Más volatilidad, pero con la misma tendencia positiva

El repunte de la volatilidad en el mercado no ha hecho que JP Morgan Asset Management cambie sustancialmente la estrategia de inversión de los últimos trimestres. Valoran que la tendencia global siga siendo de crecimiento sincronizado en la mayoría de las regiones, con unas políticas monetarias todavía contenidas, y con unos beneficios empresariales al alza. La suma de estos ingredientes lleva a Manuel Arroyo a seguir sobreponderando la renta variable. “La economía mundial se encuentra en buena forma, no vemos una recesión inminente en EE UU como auguran algunos. Además, las caídas de los últimos meses han servido para que la valoración de las acciones sea más atractiva”, explica.

Este año la gestora estadounidense cree que las Bolsas pueden subir en una horquilla similar al incremento que se espera en el beneficio por acción de las empresas. “Eso significa revalorizaciones potenciales de entre el 5% y el 10% sin expansión de múltiplos. Será un año de ganancias, pero habrá que asumir mayor volatilidad. Estamos más largos [invertidos] en Europa que en EE UU, donde damos prioridad a las compañías de menor tamaño”, según Arroyo.

El principal riesgo que ven estos expertos viene por el lado salarial, ya que subidas rápidas de las retribuciones presionarían al alza la inflación y obligarían a los bancos centrales a acelerar la normalización monetaria. “En renta fija el activo que más nos gusta son las emisiones high yield [bonos basura]. La tasa de impagos está en mínimos y compensa el riesgo que se asume. También les gusta la deuda emergente denominada en moneda local. Tiene sentido invertir ahora en estos países”, concluye Arroyo.

Fuente: El País

2018-04-22T07:19:38+00:00