El gigante farmacéutico suizo Novartis ha conseguido que el fisco suizo y español lleguen a un acuerdo amistoso sobre los tributos que la filial española debe pagar a ambos países, una situación que ha llevado a que Hacienda devuelva parte del impuesto de sociedades a la compañía.

La Agencia Tributaria reclamó en 2017 un pago a la filial de la farmacéutica suiza por el negocio en España tras una inspección correspondiente a los ejercicios de 2011 a 2014, una exigencia que alcanzó los 20,6 millones a pagar a Hacienda, según se recogen en las cuentas de 2018 de la compañía depositadas en el Registro Mercantil. Después de este desembolso, Novartis presentó al fisco español y helvético “una solicitud de procedimiento amistoso”, señala en sus cuentas, entre ambas autoridades para determinar cómo debía repartir lo que la farmacéutica paga de impuesto de sociedades en España y cuánto en Suiza.

Según la compañía (uno de los tres grandes laboratorios del mundo junto a Roche y Pfizer), el incremento de la base imponible en España generó una doble imposición en Suiza, país de residencia de la matriz del grupo, por lo que el pasado año solicitó ese acuerdo amistoso entre las autoridades fiscales de ambos territorios.

El laboratorio explica que el pacto quedó resuelto en abril de 2019. Gracias al acuerdo, Hacienda ha ­reintegrado 6,5 millones del impuesto ya pagado y, a su vez, ambos fiscos han acordado minorar proporcionalmente la base imponible de la matriz suiza por el importe restante con el objetivo de paliar la doble imposición.

De esta forma, la compañía da por finiquitado ese asunto tributario y ve el pacto entre ambos fiscos como un acuerdo para el futuro.

Las cuentas de Novartis reflejan, por otra parte, un incremento del negocio en España de un 6,5%, hasta alcanzar los 1.614 millones. A su vez, el resultado consolidado del ejercicio alcanzó los 98,3 millones, desde los 60,8 millones del año anterior. Este grupo en España controla la firma Novartis, así como la especializada en genéricos Sandoz y también el hotel y bodega Abadía Retuerta en Ribera del Duero.

Fuente: Cinco Días