Huawei pasa a la acción en EE UU. El gigante tecnológico chino ha presentado este jueves un recurso judicial contra la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, para que la Corte revoque la orden ilegal que aprobó el 22 de noviembre y que prohíbe a los operadores en zonas rurales del país recurrir al Fondo de Servicio Universal (USF, por sus siglas en inglés) para adquirir equipos de Huawei. Una medida que estaría ahogando sus ventas en el país que preside Donald Trump. 

La FCC acordó el mes pasado prohibir a las telecos estadounidenses el uso de subsidios federales para comprar equipos de Huawei y de ZTE, otro proveedor chino de dispositivos de red. El gobierno de EE UU considera que ambas compañías suponen un riesgo para la seguridad nacional. Según informa The New York Times, grandes compañías de telecomunicaciones como Verizon y AT&T han evitado durante mucho tiempo utilizar equipos de estas empresas chinas, pero otras telecos de zonas rurales del país han dependido de ellas durante muchos años, y la decisión de la FCC podría obligarlos a encontrar alternativas más caras.

Ante esta situación, Huawei ha solicitado al tribunal federal que declare ilegal la orden de la FCC, alegando que vulnera los derechos de la compañía para defenderse por haberla etiquetado como una amenaza a la seguridad nacional. La firma china añade que el organismo estadounidense se basa «en conclusiones arbitrarias, sin pruebas ni resultados de un análisis o razonamiento sólido, violando así lo estipulado por la Constitución de los EE UU, La Ley de Procedimiento Administrativo y otras leyes».

Según lo expuesto por el gigante asiático en su recurso, «prohibir una compañía como Huawei, por el mero hecho de provenir de China, no resuelve los desafíos de ciberseguridad».

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Song Liuping, director de Asuntos Legales de Huawei, señaló hoy en una rueda de prensa que tanto el presidente de la FCC, Ajit Pai, como otros comisionados, no han presentado ninguna evidencia que demuestre que su compañía constituye una amenaza para la seguridad, y que han ignorado los hechos y objeciones planteadas por Huawei y los operadores rurales después de que la FCC hiciera una primera propuesta en marzo de 2018.

“Huawei ha presentado 21 rondas de observaciones específicas que explican cómo esta orden perjudicará tanto a las personas como a las empresas de zonas remotas. La FCC las ha ignorado todas”, añadió. “Los operadores de zonas rurales estadounidenses, en pequeños pueblos de Montana, Kentucky, y granjas en Wyoming, eligen trabajar con Huawei porque respetan la calidad e integridad de nuestros equipos”, continuó Song. “La FCC no debería frenar los esfuerzos conjuntos que hemos puesto entre todos para conectar a las comunidades rurales del país”.

Glen Nager, asesor principal de Huawei en este recurso, afirmó que la FCC ha adoptado una norma carente de estándares que, por su propia admisión, ha sido ideada teniendo en cuenta solo a Huawei y a otra compañía china. Nager insistió en que la decisión adoptada por la FCC «excede la autoridad legal” de esa Comisión», ya que no está acreditada para emitir juicios de seguridad nacional ni a restringir el uso de fondos del USF en base a dichos juicios. “De hecho, la Comisión no tiene experiencia ni autoridad en materia de seguridad nacional”, subrayó, al tiempo que aseguró que la afirmación de que Huawei supone una amenaza a la seguridad nacional «carece de apoyo legal y no está basada en hechos. La designación se basa en un malentendido fundamental de la Ley China y en acusaciones e insinuaciones poco sólidas, poco confiables e inadmisibles. Se trata de un prejuicio vergonzoso”.

Karl Song, vicepresidente del Departamento de Comunicación Corporativa de Huawei, también defendió que la decisión de la FCC pone en peligro la mejora de la conectividad en las zonas rurales de EE UU, puesto que otros proveedores de equipos de red no estaban dispuestos a hacer negocios en lugares “demasiado remotos o donde el terreno es complicado, o donde no había un gran número de habitantes”. Además, añadió que la prohibición y la subsecuente propuesta de eliminar y reemplazar los equipos supondrá cientos de millones de dólares e incluso obligaría a algunos pequeños operadores a declararse en quiebra. 

La Administración Trump, que también ha metido a Huawei en la lista negra de EE UU, lo que impide a las empresas de EE UU vender su tecnología a la empresa china, está liderando una cruzada contra el gigante asiático, el mayor proveedor mundial de equipos de telecomunicaciones, en todo el mundo. El veto de Washington a Huawei se ha convertido en uno de los puntos críticos del conflicto comercial que enfrentan EE UU y China. El negocio de Huawei, pese a todo, se mantiene fuerte, especialmente gracias a sus fuertes ventas en China. La compañía acelera sus desarrollos tecnológicos para evitar la dependencia de empresas tecnológicas estadounidenses.

Fuente: Cinco Días