Japón ha lanzado un paquete de estímulos económicos, el primero desde 2016, por valor de 13,2 billones de yenes (casi 110.000 millones de euros). Así lo ha anunciado esta mañana (tarde, según el huso horario japonés) el primer ministro Shinzo Abe durante un encuentro con altos cargos de su Gobierno de coalición, horas antes de que la propuesta recibiera la aprobación oficial del gabinete. Con este paso, con el que se venía rumoreando desde hace semanas, Abe busca proteger a la economía nipona en un momento de inestabilidad financiera tanto dentro como fuera de sus fronteras.

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El paquete de medidas cuenta con “tres pilares”, según ha señalado el primer ministro. El primero es la “recuperación y reconstrucción” tras los daños causados por los tifones Faxai y Hagibis, los cuales golpearon el archipiélago en septiembre y octubre respectivamente. El segundo, “ofrecer apoyo para superar el riesgo de una ralentización económica” ante la amenaza que supone la subida del IVA del pasado octubre, el raquítico 0,2% de crecimiento del PIB en el tercer trimestre del año, así como la onda expansiva de la guerra comercial entre China y Estados Unidos. “Invertir más allá de los Juegos Olímpicos” es el tercero, en previsión de un desplome del gasto público posterior a la celebración de la cita deportiva que Tokio acogerá el año que viene.

“Para ser el primer estímulo económico de la era Reiwa hemos conseguido reunir una cifra potente”, ha declarado Abe, en referencia a la nueva etapa que el país comenzó en mayo con la subida al trono del nuevo emperador Naruhito. La cantidad, en efecto, es considerable: un 1,9% del PIB, uno de los programas más ambiciosos desde el estallido de la crisis financiera en 2008. Este “presupuesto de quince meses de duración” –ya que entrará en vigor ahora y el 1 de abril, cuando comience el siguiente año fiscal, será renovado– supone el último capítulo de las Abenomics, la receta con la que el primer ministro nipón ha intentado recuperar el pulso de la tercera economía mundial tras acceder por segunda vez al cargo en 2012.

A pesar del triunfalismo del Gobierno, los expertos han recibido la noticia con cautela. “El paquete fiscal desvelado hoy supondrá un gasto real mucho menor de lo sugerido”, apunta Marcel Thieliant, analista jefe para Japón de Capital Economics. “La mayor parte del gasto se limitará a contrarrestar los efectos de medidas de estímulo anteriores que ya no están en funcionamiento, más que traducirse en una expansión fiscal”. Se teme, del mismo modo, que esta medida pudiera desequilibrar la enorme deuda de la economía nipona, equivalente a dos veces su PIB.

Al otro lado de la balanza, de acuerdo a Thieliant, “estos estímulos fiscales reducirán la presión sobre el Banco de Japón para actuar, incluso en el caso de que la economía se ralentice más rápido de lo esperado”. El programa anunciado hoy se enmarca en un contexto en el que impera una distensión en la política fiscal, tras un año en el que se ha producido una bajada general de los tipos de interés en la mayoría de los países asiáticos: una manera de atraer con dinero barato una demanda privada cada vez más esquiva.

El paquete incluye una inversión de similar importe proveniente del sector privado, aunque financiada por préstamos públicos, por lo que en términos prácticos la cantidad sobre la mesa se doblará. Según medios locales, el programa contará con partidas destinadas en concreto a la investigación y desarrollo de telecomunicaciones superiores al 5G, así como un mayor apoyo económico a jóvenes científicos, en particular en el campo de la biomedicina.

Fuente: El País