El folleto con el que los inversores se informaron sobre la salida a Bolsa de Bankia contenía datos falsos, según los dos inspectores del Banco de España a los que el juez instructor del caso Bankia, Fernando Andreu pidió informes periciales. Ese folleto lo aprobó la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), por lo que la declaración hoy como testigo de quien entonces era su presidente, Julio Segura, era una de las más esperadas de esta segunda mitad del juicio oral. En esencia, Segura ha dicho que sus competencias eran muy limitadas y que, según esas competencias, el folleto estaba correcto y por eso fue aprobado. Cosa distinta serían las responsabilidades de los auditores y del supervisor, a los que apuntó pero sin llegar a disparar.

Casi toda la declaración de Segura se resume en esta frase: «Que la CNMV autorice el folleto de emisión no quiere decir que la información contenida en el folleto sea correcta». Y en esta otra: «La corrección es responsabilidad de quienes elaboran las cuentas y de los auditores, pero no de la CNMV». El expresidente repitió en varias ocasiones que toda la información «que entraba dentro de la competencia» de su organismo era «correcta». Incluso puso el ejemplo del capítulo de riesgos. «Incluía todos los riesgos que después se hicieron presentes», dijo.

El abogado del CIC, Andrés Herzog, intentaba que Segura le dijera quién era responsable, ya que la CNMV no lo era según su testimonio, de las «graves inexactitudes» que contenía el folleto que consultaron los inversores. A lo que Segura volvió sobre sus pasos: «Sobre la fiabilidad y la calidad de la información, la CNMV no es responsable porque no tiene competencias para repetir el trabajo de los auditores o el trabajo del supervisor», insistió. Julio Segura, que declaró ante la sección cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, presidió la CNMV entre mayo de 2007 y octubre de 2012.

Herzog llevó después el interrogatorio hacia el precio de las acciones de Bankia en su debut bursátil. La acción salió a 3,75 euros, con un descuento de casi el 75% sobre el valor en libros de la entidad. «¿Se incluyó una advertencia en el folleto?», preguntó a Segura, que respondió asegurando que el precio lo fijaron 16.000 inversores profesionales. «Si es alto o bajo será en función de lo que estaban dispuestos a pagar los inversores», dijo. Y subrayó: «El precio se fijó con total transparencia y con inversores que arriesgaban su dinero a ese precio y esto para la CNMV era suficiente, y ya está».

Segura defendió también que dotar contra reservas es completamente legal, en contra de lo que sostienen algunas de las acusaciones populares, que dicen que se tendría que haber ajustado contra resultados. Herzog le preguntó si la «despatrimonialización de las cajas» que implicaba esa decisión le suscitó alguna preocupación. «No voy a dar mi opinión. No tenía competencias sobre el tema», dijo, pero sí subrayó que los servicios técnicos de la autoridad contable, el Banco de España, decidieron que se podía apuntar contra reservas y no contra resultados.

Dificulta, pero no impide

Sobre «la idea» de que Bankia no podía haber salido a bolsa si se hubieran apuntado dotaciones contra resultados, algo que defienden las acusaciones, señaló: «Es una hipótesis». «La ley no exige resultados positivos para salir a Bolsa, pero que lo dificulta es obvio». «Interpretaciones ahí las que quiera usted pero la única autoridad competente para decidirlo dijo que sí».

El exvicepresidente de la CNMV, Fernando Restoy, que declaró por videoconferencia desde Suiza, cargó contra los peritos del juicio al asegurar que cometieron «inexactitudes y deficiencias» en sus informes. Según relató, no contabilizaron adecuadamente los deterioros y las provisiones de la entidad. También les criticó porque, dijo, no hay obligación de reconocer de forma inmediata en las cuentas de BFA de 2011 las consecuencias del precio de la salida a Bolsa de Bankia. La acción salió con mucho descuento, pero según Restoy el precio era «adecuado» por las condiciones del mercado.

En su opinión, aunque se hubiera tenido en cuenta el precio de la salida a Bolsa a la hora de formular los estados contables de BFA para evaluar un posible deterioro de su participación en Bankia y ajustarla a la baja, «ni en ese caso BFA pasaría a estar en una situación de patrimonio contable negativo ni entraría en causa de disolución», señaló.

El mensaje de Restoy sobre si la CNMV tuvo alguna responsabilidad en la calidad de la información que se dio a los inversores coincidió con el del que fue su jefe: «La labor de la CNMV no es ratificar que la información es correcta o falsa. Es verificar que la información es completa y coherente y que las técnicas contables utilizadas son compatibles con la normativa de aplicación», concluyó.

Fuente: El País