José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), y durante 13 años director general de Regulación del Banco de España (2000-2013), ha lanzado una dura crítica a las normas diseñadas por el supervisor europeo por sus mayores exigencias de capital al sector. Como experto en el tema, sus dardos han sido especialmente punzantes contra sus antiguos colegas.

En la apertura del XXVI Encuentro del sector financiero, ha afirmado que el Banco Central Europeo (BCE) empuja a los bancos a tener más capital y eso llevará a restringir el crédito. «Si la presión es mucha, al final estás empujando a prestar menos», ha afirmado Roldán. En su opinión, el supervisor reclama más capital y más rentabilidad, al mismo tiempo. Dado que para las entidades es costoso obtener capital en el mercado, los bancos pueden optar por reducir el crédito, es decir, disminuir los riesgos y el balance, para ser más rentables y atractivos ante los inversores.

«El BCE como supervisor restrictivo reclama ese aumento de capital y lograrlo no fácil porque la rentabilidad actual no es la adecuada para los inversores. Esta situación empuja al banco a prestar menos, es una actitud que lleva a reducir los préstamos», ha afirmado Roldán. Este ejecutivo considera que el BCE, por un lado, fomenta el crédito al colocar los tipos de interés en negativo, pero por otro, transmite al merado que los bancos necesitan cada vez mayores ratios de capital, con lo que fomenta el freno a los préstamos.

Citó que hace una década se pedía el 3% de ratio de capital de máxima calidad y ahora se reclama el 12%. «¿Por qué este 12%? ¿En qué está basado? Creo que los supervisores europeos fueron más laxos al inicio de la crisis y ahora son más exigentes que los de Estados Unidos», pero pueden frenar la recuperación económica, ha advertido. También ha dicho que los mayores requerimientos de capital provocan que los analistas crean que la banca esconde más peligros de los que ellos ven y rebaja las valoraciones de los bancos, con lo que se hunden las cotizaciones. Ahora las cotizaciones medias de la banca europea está en el 50% de su valor en libros, lo que hace poco rentable pensar en ampliaciones de capital, por lo que solo se pueden incrementar los recursos propios reteniendo los beneficios obtenidos. 

Respuesta al límite de dividendos

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Esta crítica llega un día después de que, en mismo Encuentro, organizado por Deloitte, con la Sociedad de Tasación y ABC, la subgobernadora Margarita Delgado, reclamara a los bancos que redujeran los dividendos para elevar el capital. Además, la supervisora acusó al sector de ser el «farolillo rojo» en solvencia en Europa.

Roldán también ha atacado que el BCE supervise sin discriminar el tipo de negocio, otro factor que, en su opinión, también perjudica a la banca española, con un modelo de negocio más minorista y menos volátil que el de la banca de inversión o la de gestión de patrimonios. «No se tiene en cuenta el modelo y es más costoso elevar el ratio de capital cuando todo el negocio está en el balance, como ocurre en España, pero tenemos resultados más recurrentes y estables que las entidades de otros países. Pocos bancos europeos pueden decir que no han pedido dinero en ningún trimestre en toda la crisis, como les ha ocurrido a los grandes bancos españoles» ha añadido. 

Roldán ha partido del hecho de que la banca española está más fuerte que la europea en casi todos los parámetros menos en solvencia, pero dependiendo de las métricas que se apliquen. Considera que en España el capital es menor porque el supervisor español es más exigente en la consideración de los activos ponderados por riesgo. Está previsto la homogeneización de criterios en Europa en este aspecto, pero el presidente de la AEB descartó que fuera a suponer una reducción de este ratio que, afirma, castiga injustamente al capital de los bancos españoles. 

Otro elemento de crítica ha sido el enorme volumen de normas que atenazan al sector. «Tienen más páginas que la Biblia. Solo la Mifid, que regula la relación con los clientes minoristas, tiene más de 5.000 folios. Incluso las autoridades británicas, que fueron las que las redactaron, ahora quieren simplificarlas».

Sin regulación a las tecnológicas

Roldán tampoco se olvidó de la entrada de nuevos competidores tecnológicos, factor que no quedó fuera de la crítica. «Con la llegada de estos jugadores vamos a empeorar porque la regulación no les afecta y pueden terminar otorgando créditos sin estar bajo el mismo control que tienen los bancos, lo que puede hacer más débil al sector financiero. La regulación no resiste la innovación tecnológica que llega». «Por una experiencia de una vez al siglo, la gran crisis de 2008, podemos poner en peligro la financiación de la economía productiva de los próximos 99 años», ha alertado.

Por último, reclamó al Gobierno que valore que la banca «ya no es desafío para la economía, sino una fortaleza, que la vamos a necesitar en próximos años». Pero advirtió que «no es inmune a políticas generales» que vayan contra el sector, en velada referencia a los impuestos a la banca o la petición de que financien las pensiones, y pidió «políticas que generen confianza en los inversores; es fundamental para que los bancos financien la recuperación. Estamos preparados para mares más revueltos si el crecimiento se resiente, la banca es una fortaleza economía española», concluyó.

Fuente: El País