La Generalitat está analizando modificar el modelo de concesión de ayudas que otorga a las aerolíneas, entre ellas Ryanair, como promoción turística. El objetivo es pasar de los pactos individuales con las compañías a un formato de concurso público para adaptarlo a las normas de competencia europeas. Este cambio implica no reeditar el convenio con Ryanair, que ha recibido 60 millones de fondos públicos y privados desde 2003 por su presencia en Girona, donde mantendrá su base a cambio de amplios recortes laborales a los trabajadores.

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El pacto entre Ryanair y los 160 trabajadores que tiene en el aeropuerto de Girona para evitar el cierre de la base de operaciones de la aerolínea implica fuertes recortes laborales, entre ellos la sustitución de los contratos fijos por fijos discontinuos. La Generalitat ha defendido este martes su papel en el conflicto, y el secretario de Infraestructuras y Movilidad, Isidre Gavín, ha calificado el pacto como “positivo con un punto agridulce”. Gavín ha considerado que la continuidad de la base de Ryanair en Girona es buena para la conectividad del territorio y para el mantenimiento de los puestos de trabajo, aunque ha admitido que “parece que la negociación interna con los empleados ha generado dudas a algún sindicato”. “Siempre se ha dicho que un mal acuerdo es mejor que un gran conflicto”, ha concluido.

Sobre la concesión de ayudas directas a Ryanair, el secretario ha defendido que la Generalitat está estudiando eliminar las prestaciones directas a las aerolíneas. Este nuevo modelo de libre concurrencia para optar a las ayudas dejaría sin efecto el convenio que Ryanair tiene con la Generalitat y otros organismos públicos y privados desde 2003, y que renovó en 2012 con fecha de caducidad el año que viene, aunque la aerolínea irlandesa, como las demás compañías, podrá optar a esta nueva forma de asignación de ayudas.

El modelo, en el caso del aeropuerto de Girona, todavía no se ha cerrado a la espera de conocer qué compromiso adquirirán las administraciones locales. Gavín destacó que las cuantías a otorgar difícilmente superarán las cifras actuales.

Gavín ha explicado que el Departamento de Territorio ya ha mantenido encuentros con las aerolíneas para presentar este nuevo modelo de ayudas. “Hay compañías que no lo ven mal y a otras no les produce entusiasmo pero ya han manifestado que si es necesario, se adaptarán”, ha detallado. El secretario también celebró que el Ministerio de Fomento se haya comprometido a bajar las tasas aeroportuarias —al cambiar su calificación dentro de la red española— en Girona y a cumplir el calendario de inversiones previsto, aunque recordó que estos compromisos dependen de que haya Gobierno en España.

O’Leary niega coacciones

Por su parte, la estrategia de reestructuración de Ryanair en los aeropuertos españoles no solo afectará a los tripulantes de cabina. 98 de los 150 pilotos de Ryanair que actualmente trabajan en las bases de la aerolínea en Lanzarote, Tenerife Sur, Las Palmas de Gran Canaria y Girona se verán afectados por el expediente de regulación de empleo (ERE) y perderán su trabajo el próximo día 8 de enero. Un grupo de pilotos se ha acogido a la oferta de trasladarse a otras bases como Bucarest, Praga o Varsovia, y un porcentaje muy pequeño lo hará en las bases de Málaga, Alicante y Palma de Mallorca. El medio centenar de pilotos que seguirán en la compañía se verán afectados por una rebaja del sueldo de hasta el 75%, entre ellos los pilotos que mantienen el contrato fijo pero pasarán a operar en filiales como Laudamotion, Buzzair o Malta, con peores salarios.

El sindicato SEPLA rechaza el ERE y acusa a la empresa de negociar con los trabajadores individualmente. “Ryanair no quiso negociar en ningún momento, se limitó a contemplar el mínimo que le exige la ley y no ofreció ninguna medida que mitigara el impacto de los despidos para los pilotos” lamentan desde el sindicato. SEPLA pedirá la nulidad de ERE, mientras que desde el sindicato USOC critican que Ryanair ha conseguido su propósito entre coacciones. El presidente de la compañía, Michael O’Leary, ha defendido que la forma de actuar de la aerolínea “no es coacción, sino democracia” y ha argumentado la decisión a la rebaja de oferta.

Fuente: El País