La marihuana que no coloca parece estar tomando fuerza en España, con cada vez más tiendas que venden productos que contienen cannabidiol (CBD), uno de los componentes activos del cannabis que no produce la sensación de ir fumado. Actualmente en España hay más de 25 tiendas físicas especializadas en productos que venden productos ricos en CBD, la mayoría establecidas en 2018, además de tiendas online que se cuentan en decenas y qué hacen entregas a toda Europa.

Según un estudio publicado por la firma Brightfield Group, el mercado europeo de CBD crecerá en los próximos cuatro años. En 2018, el mercado se estimó en 287 millones de euros y se espera que crezca más del 400% para 2023, hasta los 1.500 millones. En concreto, para finales de este año el mercado se espera que tenga un valor de 376 millones, un aumento del 30,82%. A pesar de que la firma aseguró que actualmente los mayores mercados de CBD en Europa son los del Reino Unido y Austria, “España es un motor de crecimiento clave en el mercado de CBD, ya que está construyendo y mejorando las regulaciones que rodean la calidad del producto, aumentando la confianza del consumidor”.

La planta de cannabis está compuesta por más de 500 moléculas que interactúan entre sí, entre ellas las más conocidas son el tetrahidrocannabinol (THC), el principio psicoactivo que altera el sistema nervioso central y principal causante de la sensación de ir fumado, y el cannabidiol (CBD). El CBD no es una sustancia psicotrópica y puede extraerse purificado de la planta mediante métodos de extracción.

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La razón por la que cada vez más consumidores están interesados en productos con este compuesto recaen en sus beneficios. Según el Observatorio Español de Cannabis Medicinal, “cada vez hay más estudios que van avalando las propiedades de este compuesto, que ejerce mediante mecanismos alternativos, efectos antiinflamatorios anticonvulsivantes y ansiolíticos, además de impedir algunos efectos psicoactivos no deseados”.

Un negocio en crecimiento

Una de las tiendas en donde se venden estos productos es Cañamera Española. En su fachada exterior de la calle Ribera de Curtidores se lee Dispensario de Cannabis sin THC. Al entrar hay un cartel que indica los nombres de los cogollos con los porcentajes de CBD que oscilan entre el 6% y el 18%: mango, strawberry, choco. El precio es de aproximadamente ocho euros el gramo. El empleado indica que actualmente tienen tres tiendas en Madrid y próximamente abrirán establecimientos en San Sebastián, Valencia y Barcelona. “Lo que se vende es la materia prima y el uso que le dé el consumidor no está en mis manos”, subraya el vendedor.

No muy lejos se encuentra la tienda CBDShop, a dos minutos andando de la Gran Vía, que ofrece los mismos productos. Pero en esta tienen el nombre de flores aromáticas de cáñamo con alto porcentaje de CBD, a nueve euros el gramo. Además tienen aceites, cremas, bálsamos e infusiones con diferentes porcentajes de la sustancia.

Por otro lado, existen las tiendas que solo se dedican a vender aceites y cremas antiinflamatorias como es el caso de Sativida, una empresa con tienda física en Barcelona y que distribuye a Madrid. “El mercado español está siendo muy dinámico con una alta demanda, por lo que cada vez hay más competidores”, apunta una empleada del establecimiento.

La innovación española no se queda solo en cremas y aceites. La empresa Bee Mine Lab, combina la apicultura con el cannabis, creando la primera miel con CBD de España. Sus productos están distribuidos en Madrid, Barcelona, Galicia, Málaga, Valencia y Salamanca.

Para finales de año, las empresas prevén que se sigan abriendo negocios con estos fines. En concreto, se verán unas ocho aperturas en todo el territorio español.

España, a la sombra del vacío legal

Viena de 1971 de la Organización de las Naciones Unidas sobre estupefacientes, incluye el THC como sustancia psicotrópica pero no el CBD.

La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios establece que las plantas de cannabis con concentraciones por debajo del 0,2% de THC no se consideran estupefacientes.

Hasta febrero de 2018, algunas empresas comercializaban productos con CBD como complemento alimenticio. En marzo de 2018, las normas cambiaron y la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición dió la orden de que se suspenda la comercialización de cualquier producto con CBD destinado al consumo humano ya que la sustancia no fue añadida a la lista de suplementos alimenticios autorizados.

Actualmente el CBD, si es producido en España, solo se puede utilizar como producto cosmético o industrial, pero no se puede comercializar para consumo humano.

En caso de que el producto esté elaborado y haya sido puesto legalmente en el mercado de un país de la Unión Europea, las autoridades españolas no pueden oponerse a la comercialización de un suplemento alimenticio elaborado con CBD en la UE.

Fuente: Cinco Días