“Lladró va a dejar de ser anticuado en España”

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Es ingeniera química, nacida en Barcelona hace 46 años, y desde el pasado verano es la consejera delegada del grupo Lladró. Ana Rodriguez inició su carrera en Endesa, donde trabajó hasta 1997. De ahí, pasó a Tyco como técnico de ingeniería y producción. Su abultado currículo no finaliza ahí, sino que en 1999 fundó Aliternet, una empresa de servicios de consultoría y desarrollo de startups. Más tarde se incorporó a Applus como jefa de división de consultoría, y en 2005 asumió la dirección de la unidad de negocio de Nexgrup. El siguiente cambio lo dio en 2011 cuando entró en el fondo PHI Industrial, donde asumió la gestión de la firma logística Atrian Technical, que consiguió sacar adelante y vender. Ahora el mismo grupo, que adquirió Lladró el año pasado, le ha encomendado acometer un gran cambio en la empresa de porcelana, fundada en Tavernes Blanques, (Valencia), y sumida en una profunda crisis por las tensiones entre la familia fundadora. De todo ello habla en una entrevista con motivo de la apertura de una tienda en la calle Serrano de Madrid.

¿Qué retos tiene por delante?

Es una marca especial, a la que desde PHI siempre se le ha visto un gran potencial para retomar la senda del crecimiento. Es un producto notorio y una marca especial. En nuestro compromiso está continuar con el legado y realizar nuevas propuestas al mercado.

¿En los últimos años, la marca se vio sometida a un desgaste por los enfrentamientos entre la propiedad?

Todo ha influido, pero todo es consecuencia de no encontrar una propuesta, pero la base, el producto artesano existe, además made in Spain, todo hecho a mano en Valencia. La base está para empezar con nuevas propuestas.

Lladró es una marca cotizada sobre todo en Asia.

Japón es un mercado fundamental, con el 28% de las ventas; el 30% corresponde a Europa y el 20% a Estados Unidos. El posicionamiento es distinto. En Asia gusta más el producto clásico, mientras que en EE UU prefieren propuestas más rompedoras. En España nuestro principal cliente corresponde al mercado turístico de lujo, que busca una experiencia auténtica. Tenemos mucho cliente, turista, devoto de nuestras figuritas. Son personas de alto poder adquisitivo.

En España se percibe a Lladró como una marca hortera.

Sí, parece algo anticuado, pero le daremos la vuelta, va a dejar de serlo. Queremos seguir siendo una marca de lujo, artesana, de valor, pero también asequible. Tenemos piezas, como el Carnaval de Venecia, una obra de arte que se tardó tres años en hacer, que salió a la venta el año pasado con cien unidades, a un precio de 180.000 euros cada una, pero también tenemos velas por 50 euros. Estamos desarrollando una línea de iluminación, otra atelier, con experiencias multisensoriales. En verano lanzaremos joyería.

¿Qué previsión de crecimiento tienen?

Pretendemos crecer alrededor del 14%. Tenemos una facturación de 51 millones de euros, una plantilla de 600 personas, de las cuales 400 están en Valencia, además contamos para realizar este cambio con el diseñador francés Pierre Favresse como nuevo director creativo. Queremos que el nuevo Lladró respete lo clásico.

¿Cómo ha recibido la plantilla todos estos cambios y sobre todo al propietario?

La recepción a PHI no ha podido ser mejor, ya que se trata de hacer un giro importante, y se ha interiorizado muy bien ese cambio. El más importante ya estaba, el equipo estaba abierto y flexible al cambio. Los cambios en este sector son lentos porque se trata de un desarrollo manual, que requiere de un proceso de escultores y de ornamentadores. Cuesta arrancar, pero esto ya es imparable.

¿Cómo se mantiene esa tradición y esa apuesta por la artesanía?

Creyendo que es un valor a preservar, con inversión en formación interna, y haciendo que los conocimientos se vayan transmitiendo, a la vez que es importante convivir con otras maneras de hacer las cosas de manera más eficiente, más moderna.

¿Qué debe hacer España para recuperar su artesanía?

Creerse que hay un valor artístico y que se puede hacer negocio. Hay que motivar a la gente joven a que estudie y a que entienda el valor que tiene la artesanía. Esto es algo que se valora y se tiene en cuenta fuera de España.

¿Qué hace una química gestionando una empresa como Lladró?

He encontrado la horma de mi zapato. Para una química, hay un antes y un después. Cuando voy por la fábrica y veo las porcelanas, de las que hay 32 variedades, los colores, con más de 3.000, que son únicos. He trabajado en procesos de cambio complejos, pero este es un proyecto único, exitoso y a largo plazo. Porque si algo es PHI es que es un fondo con una visión peculiar, no se reflota una compañía para venderla a corto plazo.

¿Entonces, el objetivo es venderla en un futuro?

Generamos valor a medio y largo plazo. Hay empresas en el portafolio que no hay prisa por vender. La intención es quedarse durante un tiempo. Tenemos previsto ampliar la tienda de Barcelona, reformar las que tenemos en Nueva York y en Ginza (Japón), además de abrir nuevos puntos de venta en Ucrania, Italia y Malasia. Es una marca reconocida mundialmente, que tiene mucho potencial de crecimiento.

Fuente: El País

2018-02-19T06:13:17+00:00