Lo que un vodka puede enseñarle sobre ‘equity crowdfunding’

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¿Cómo convencer a bebedores antiazúcar de que te presten dinero para lanzar un vodka que se puede rebajar con agua en lugar de Sprite o zumo? Víctor Ruiz, de 29 años, se pasó un año dándole vueltas al asunto mientras hacía un MBA en Londres. Se dejó aconsejar por amigos entendidos en diferentes campos y elaboró con su ayuda un plan de negocio. Este mes termina el máster y cerrará su primera ronda de financiación.

Hasta ayer llevaba recaudados 278.940 euros de 535 inversores en la web británica de Crowdcube, plataforma de inversión colectiva. El importe es casi el doble de los 146.000 euros fijados como meta inicial y está muy cerca del máximo de 300.000 que Ruiz está dispuesto a aceptar para que el capital social cedido a terceros no supere el 18%.

La campaña se cerrará hoy después de 44 días (las rondas en Crowdcube duran normalmente 30, pero en ocasiones, como esta, la plataforma da la posiblidad de prorrogarlas 14 días más si alguien interesado en aportar una suma fuerte necesita más tiempo para pensárselo).

“Si gestionas bien los tiempos, puedes hacer un máster full time y conseguir los fondos justo cuando terminas de estudiar”, dice Ruiz, que el domingo se graduará en la London Business School. “No tendré que estar un año buscando trabajo”, añade.

Antes de lanzar la campaña, el fundador de la marca se asesoró por expertos en distintos campos a los que implicó como socios

El caso de Vita Citric Spirit, la empresa que ha constituido Ruiz para comercializar el vodka, es considerado modélico por Crowdcube sobre cómo sacar adelante una ronda de financiación y puede servir de ejemplo a otros emprendedores. “Llegaron con las ideas claras y las preguntas típicas ya muy trabajadas”, señala Pepe Borrell, director de la web en España.

En el tiempo que lleva publicado en la plataforma, el proyecto de Vita ha recibido más de 30.000 visitas y 23 consultas en el foro de inversores sobre temas como márgenes, competencia y distribución, “a las que han contestado rápido y muy detalladamente”, resalta Borrell.

Ruiz explica que antes de lanzar la ronda se rodeó de expertos en diferentes áreas, algunos de ellos amigos de la infancia, a los que involucró como socios de la compañía: Ramón Cerdeiras, consultor de McKinsey, lo asesoró en estrategia; Donato Díez, gerente de marca de Procter & Gamble, en branding, y Fadrique Balmaseda, ex banquero de inversión de Goldman Sachs, en finanzas.

Cada uno aportó su granito de arena y eso contribuyó a que todos los ángulos del business plan, de 20 páginas, quedasen muy bien sustentados. Al implicarlos como socios, la motivación para ellos fue doble, ya que no solo estuvo en juego su amistad sino también su dinero. Y ver que el equipo tiene comprometidos sus ahorros en el proyecto siempre inspira confianza en los inversores.

Claro que no todos podemos contar con socios tan bien formados. Pero incluso en ese caso, es conveniente empezar la ronda con parte del objetivo de financiación ya logrado. Antes de abrir la campaña a su comunidad de usuarios, Crowdcube da a los emprendedores unos días para que consigan el 20% en modo privado (solo pueden acceder al prospecto su red de contactos: amigos, familiares, clientes…). “Esos primeros días son los más estresantes”, confiesa Ruiz. “Cada 20 minutos miraba si alguien había entrado”, recuerda.

La valoración de la ‘startup’ es punto de fricción frecuente entre emprendedores y fondos: debe de justificarse con buenas métricas

Otro aspecto que, según Borrell, ha favorecido a Vita es el vídeo de presentación: cuatro minutos en los que Ruiz y sus socios exponen las virtudes de su vodka –­las calorías que ahorra al cuerpo, por ejemplo–, su potencial de mercado y lo que piensan hacer con los fondos levantados. Entre medias, el distribuidor británico del producto expresa su confianza en la buena aceptación de la bebida en Reino Unido. Una agencia de marketing se encargó de la grabación.

“Es importante hacerlo con profesionales porque es lo primero que los inversores van a ver y si no les das una buena impresión, no van a hacer lo siguiente, que es leer tu proyecto”, advierte.

Desde que en 2015 el Gobierno aprobó la ley que regula el crowdfunding, la CNMV ha autorizado el funcionamiento de 23 plataformas (entre ellas Crowdcube) que, ante la renuencia de los bancos a financiar proyectos en fases tempranas, son la única puerta a la financiación para muchos emprendedores.

De las 362 operaciones de capital semilla que se cerraron en España el año pasado, 41 se acordaron a través de plataformas de crowdfunding por un importe total de 13,74 millones de euros, según TTR.

Aunque a estas webs concurren muchos inversores particulares, también lo hacen profesionales, por lo que el pitch (discurso, en la jerga del sector) y los documentos deben prepararse con la misma rigurosidad que si fueran a presentarse ante un banquero.

“Los números tienen que estar muy claros, al igual que a dónde va a ir el dinero y el retorno que se puede obtener”, afirma Fernando Villamanta, CEO de WhatsCine, aplicación móvil para personas con discapacidad audiovisual que a fines de 2016 captó 300.000 euros de 69 inversores a través de la Bolsa Social.

WhatsCine destinó los fondos a la apertura de una subsidiaria en Miami para atacar desde ahí EE UU y Latinoamérica. La app integra audiodescripción, lengua de signos y subtítulos, y se sincroniza con las pantallas de 600 salas de España para que sus usuarios puedan disfrutar de la película sin molestar al resto de espectadores.

WhatsCine Aplicación móvil de WhatsCine, que a fines de 2016 consiguió 300.000 euros en La Bolsa Social.

Villamanta recuerda que la mayoría de preguntas que le formularon los inversores estuvieron relacionadas con el funcionamiento de la aplicación, su potencial de crecimiento y posible competencia. “Ningún otro sistema integra los tres tipos de accesibilidad a la vez”, era su respuesta.

Cuando WhatsCine lanzó la ronda, ya llevaba tres años en el mercado, daba beneficios y tenía un historial de facturación, lo que ayudó a fijar el precio de las acciones. “Disponer de una trayectoria permite una valoración bastante más real que si eres una startup pura y dura”, reconoce.

La valoración del negocio es un punto de fricción frecuente. “Los emprendedores suelen valorarse muy alto para ceder el menor capital posible”, señala José Moncada, fundador de La Bolsa Social, quien aconseja “ponerse en los zapatos del inversor y pensar que para él solo eres una promesa”. “La oferta tiene que ser atractiva”, puntualiza.

Para valorar startups que aún no disponen de cuenta de resultados ni balance, los fondos de venture capital recurren a otros indicadores a los que llaman métricas. Una muy común es la que compara cuánto le cuesta a la compañía conseguir cada cliente con cuánto le saca a cada uno.

“Esto es muy fácil de medir en internet”, sostiene Carlos Conti, socio de Inveready, firma de capital riesgo. “Si por cada 100 euros que gastas en SEM [anuncios en Google] entran a tu tienda online diez clientes, pero de estos solo te compran tres, significa que cada venta te cuesta 33 euros. Si el producto vale 50 euros y tu margen es el 25%, a cada cliente le sacas 2,5. Eso no es un negocio, es una máquina de perder dinero”, explica.

Mostrar buenas métricas es clave para cerrar una ronda, ya sea que se trate de una app o de vodka.

Consejos de BDI, la ‘biotech’ que acaba de reunir tres millones de euros

BDI Edificio de la biotecnológica BDI en Boecillo, Valladolid.

Biotecnología. De las 52 operaciones de capital semilla que se han registrado en lo que va de año, cuatro han sido protagonizadas por biotechs, según TTR. Entre ellas destacan la de BDI (Biotechnology Development for Industry), que cerró una ampliación de capital de 1,9 millones de euros provenientes del fondo español Inveready y de la biofarmacéutica estadounidense Dyadic.

BDI Holding. El grupo, con sede en Valladolid, tiene dos empresas: VLPbio, que desarrolla vacunas que combaten el cáncer y otras infecciones en animales, y BDI, que presta servicios a laboratorios. En paralelo a la ronda, ha conseguido una ayuda europea de un millón de euros.

Combinar fuentes de financiación. Emilio Gutiérrez, director de finanzas de BDI, recomienda combinar capital semilla con subvenciones porque, en su opinión, así se avanza más rápido. “En el punto medio está la virtud, o sea, conseguir un capital lo suficientemente robusto como para llevar tu negocio a cabo sin depender de si consigues o no una ayuda, y completarlo con subvenciones o préstamos bancarios en un porcentaje razonable”, mantiene.

Elegir el momento. De cara a cerrar con éxito una ronda, Gutiérrez sostiene que lo más importante es encontrar el momento justo en el que coincidan el atractivo del negocio y el interés del inversor. “Puedes presentar dos veces el mismo proyecto al mismo fondo y tener resultados diferentes por distintos motivos. Por ejemplo, si este quiere salir de todas sus inversiones en 12 años y tu negocio requiere 10, no es lo mismo presentarlo en el primer año de inversión del fondo que en el octavo”, abunda.

Mantener la atención. “Una vez atraída la atención del inversor, lo difícil es mantener su interés, demostrándole que el negocio va a rentabilizar sus fondos y que el equipo directivo será capaz de ejecutar el plan de negocio”, apunta.

Fuente: Cinco Días

2018-03-14T05:59:28+00:00