Los alquileres subirán la deuda de Dia 300 millones y presionarán más sus ratings

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La batalla por el control de Dia se encontrará con un problema sobrevenido: un aumento repentino de la deuda por alrededor de 300 millones de euros. Su pasivo se disparará por una normativa internacional que entró en vigor el pasado 1 de enero, lo que hará saltar por los aires las ratios de apalancamiento de la compañía, según sus últimos datos disponibles, a cierre de junio. Esto dañará aún más sus mínimas calificaciones de rating, muy lejos ya del ansiado grado de inversión según las agencias Standard & Poor’s y Moody’s.

La norma contable sobre arrendamientos (NIIF 16, en la jerga) implicará que las empresas que utilicen activos alquilados en lugar de en propiedad eleven su deuda. Desde ahora computarán como pasivo todos los arrendamientos, ya sean vehículos, hoteles, edificios, tiendas o buques metaneros, como le ocurrirá a Naturgy, según publicó CincoDías el 1 de febrero. Todas las cotizadas deberán incluir como deuda el coste de sus alquileres pactados.

Dia se verá especialmente dañada. Los datos a cierre de junio revelan que los “pagos mínimos por arrendamientos operativos no cancelables” eran de 309,4 millones para los activos inmobiliarios, en su mayoría por almacenes y locales comerciales. Los 4,2 millones de euros adicionales se refieren a otro tipo de instalaciones alquiladas.

En las cuentas a cierre de junio, Dia aclara que “espera revelar su enfoque de transición y su información cuantitativa antes de la adopción, y en todo caso prevé que el impacto de la aplicación de esta norma será significativo para los estados financieros del grupo”. En teoría, en los resultados de 2018 que publicará mañana debe dar un efecto del impacto de esta normativa.

Los alquileres por inmuebles a un año sumaban a cierre del primer semestre 122,6 millones; los pagos programados para un periodo de uno a cinco años alcanzaban los 126,1 millones; y los firmados a más de un lustro ascendían a 60,7 millones.

Aumento del 22%

Un aumento de alrededor de 300 millones en la deuda del grupo dispararía su pasivo neto –una vez descontada la liquidez– hasta los 1.736 millones de euros, según los datos de deuda recogidos en las cuentas hasta septiembre. Y esta cifra no incluye el potencial aumento de las deudas del grupo como consecuencia del paquete de liquidez que 12 entidades financieras le concedieron el 31 de diciembre por un máximo de 896 millones.

Sin tener en cuenta esa liquidez, que dura hasta el 31 de mayo y que será un arma en la negociación de Fridman con los bancos acreedores. Estos pueden retirarla en caso de que no se “promueva” la ampliación de capital por 600 millones de euros comunicada a la CNMV el 12 de diciembre.

La escalada del pasivo sería de un 22% respecto a la última cifra reportada y pulverizaría las ratios de deuda pactadas con las entidades acreedoras, denominadas convenants financieros. La división de deuda neta entre al ebitda ha de situarse según los contratos de financiación por debajo de las 3,5 veces. Y esta rozaría las cinco veces para un pasivo total de 1.700 millones y un beneficio bruto de explotación (ebitda) de 350 millones. Esta última cifra es la parte baja del rango anunciado por Dia en la advertencia sobre beneficios (profit warning) que lanzó el pasado 15 de octubre. La parte alta de la horquilla alcanza los 400 millones, si bien S&P, en un informe publicado ayer, considera que en el mejor caso serán 300 millones de euros.

En la práctica, el efecto del incumplimiento de ese covenant será inexistente, según explican fuentes financieras. En diciembre la banca pactó suspender estos compromisos al menos hasta junio y condicionado a que salga adelante la ampliación de capital. Sin embargo, será un arma que las entidades y la compañía podrán utilizar en la guerra contra Fridman, que se opone a esa ampliación.

Fuente: Cinco Días

2019-02-07T11:03:46+00:00