Los sindicatos exigen que las políticas sociales dominen la agenda pública

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Los sindicatos ven que en la última semana sus reivindicaciones han desaparecido de la agenda pública. El terremoto catalán y sus constantes réplicas han borrado del mapa temas como la derogación de la reforma laboral o la de pensiones de 2013. Los salarios y la desigualdad tampoco se abren hueco. En respuesta a esto, los líderes de UGT y CC OO han exigido hoy ante 10.000 delegados sindicales que cambie el foco de la política. “A un país se le cose por los derechos colectivos. Eso es lo que une al país. No las banderas. Necesitamos una agenda social. Una agenda que vuelva a hacer que se discuta de la desigualdad, de por qué caen los salarios más bajos”, ha clamado Unai Sordo, líder de CC OO. “Queríamos que en 2019 la agenda mediática y política estuviera dominada por cómo se reparte la riqueza de este país. Tenemos que darle la vuelta y conseguir que la mayoría piense en recuperar derechos”, ha remachado después Pepe Álvarez, secretario general de UGT.

Con el cambio de Gobierno, CC OO y UGT pensaron que se abría una oportunidad para lograr que sus principales reivindicaciones vieran la luz en todo o en parte: derogación de la reforma laboral de 2012 y de la de pensiones de 2013, más dinero para la Seguridad Social, aumento de impuestos que financien políticas sociales como la ampliación de la protección contra el desempleo o aumento del salario mínimo (SMI) a unos 1.000 euros al mes. Pero el tiempo pasa y menos la subida del SMI, nada sale adelante. Y no solo eso, el problema catalán lo ocupa todo, no permite que los demás debates se hagan hueco y desestabiliza a un Ejecutivo que los sindicatos quieren: “El Gobierno debe saber que nuestra presión no es para que se vayan. Es para que se queden y desmonten las reformas del PP”, ha proclamado este viernes Pepe Álvarez en su discurso ante los delegados sindicales en la Caja Mágica en Madrid, en el primer acto masivo de los sindicatos en bastante tiempo.

Álvarez, incluso, ha aprovechado su procedencia catalana y el respeto que le tienen los partidos independentistas por su posición respecto al problema, tan criticada incluso internamente en UGT, para exigirles que respalden los presupuestos: “Son los primeros que empiezan a mirar a las personas desde 2009. No hay ninguna excusa para que no se aprueben. Me dirijo a los partidos catalanes para que se corresponsabilicen”.

El líder de CC OO, por su parte, se ha dirigido al Gobierno para pedirle “audacia en el terreno político” para cambiar la agenda. Sordo incluso exige a Pedro Sánchez que ponga al PDeCAT y el PNV entre la espada y la pared. “Si se oponen a cambiar la reforma laboral, tendrán que explicar por qué”. “La miseria que cobran las camareras de pisos [las kellys] es la misma en Madrid, Bilbao, Algeciras o Cambrils”, ha continuado.

“Este país necesita que la agenda política pivote en torno a una agenda social. En España hasta hace poco el debate sobre la desigualdad jugaba un papel importante. Ha habido una derecha que ha decidido que el debate pivote sobre cuestiones identitarias. No puede ser que el debate pivote sobre los temas que le interesan a la derecha”, ha continuado el sindicalista vasco.

Pero estas no han sido las críticas más duras contra los partidos de la derecha. Las palabras más gruesas han sido contra Pablo Casado por sus declaraciones del día anterior sobre el aborto. “Ha elegido una mala batalla. Ya la perdió Gallardón”, ha atacado Sordo, en referencia al fallido proyecto de ley de aborto que intentó llevar adelante el exministro de Justicia del PP, “no tiene marcha atrás el empoderamiento de las mujeres. A los que dicen que la ley del aborto tiene que ver con la situación de las pensiones, lo siento, se ha acabado vuestra situación de poder”.

El ataque de Álvarez, antes de subir al escenario, también ha sido frontal: “Las mujeres no son máquinas de reproducción. Deben tener los hijos que quieran. Esto es un tema supremacista. No hay falta de niños en el mundo”. Desde la tarima, los adjetivos contra las palabras de Casado han sido más duros: “Xenófobas, racistas, supremacistas”.

En los discursos, y durante todo el acto, han estado muy presentes las mujeres y reivindicaciones feministas. Entre los oradores solo Álvarez y Sordo han sido hombres y el color morado, tan propio del movimiento feminista, ha compartido protagonismo con el rojo, propio de la izquierda y los sindicatos. “Este acto no está elegido por casualidad un 8 de febrero. Estamos a un mes del 8 de marzo y el sindicalismo debe seguir avanzado en igualdad”, ha aclarado Álvarez.

Antes que él, su mano derecha, Cristina Antoñanzas, vicesecretaria general de UGT y responsable de Igualdad de la organización, ha lamentado que las “históricas movilizaciones” del año pasado no hayan dado fruto. “No es así”, ha criticado. Se refiere a que 11 meses después no ha llegado la ley de igualdad salarial o a que todavía mueren mujeres por violencia de género.

Fuente: El País

2019-02-08T16:10:18+00:00