“No deberíamos confiar plenamente en la tecnología”

/, Actualidad Económica, EL PAÍS/“No deberíamos confiar plenamente en la tecnología”

“No se trata del hombre contra la máquina, sino de sumar las capacidades de ambos para amplificar las habilidades de las personas”. Así de claro se desmarca Paul Daugherty, director de Tecnología e Innovación de Accenture, de distopías como la presentada en 2001: Una odisea del espacio, película cuyo cincuenta aniversario ha coincidido con la reciente publicación de Human+Machine, una guía sobre la aplicación de la inteligencia artificial en las empresas escrita por el propio Daugherty y su colega H. James Wilson.

Encargado de impulsar por todo el mundo la adopción de las mayores disrupciones tecnológicas en el ámbito corporativo, sobre todo en lo referente a inteligencia artificial, cloud computing y blockchain, Daugherty proclama que las empresas de la nueva economía deben innovar “con propósito”, pensando en cómo beneficiar a la ciudadanía. A título personal, su propio compromiso con la sociedad le ha llevado a formar parte de la junta directiva de Girls Who Code, una organización sin ánimo de lucro que lucha contra la brecha de género en el sector tecnológico. En EL PAÍS RETINA aprovechamos la reciente visita a Madrid de Daugherty para charlar sobre la futura convivencia de humanos y máquinas.

Usted dice que la tecnología está dejando de ser una herramienta para convertirse en “el núcleo de la experiencia humana”. ¿Esto no derivará en una deshumanización?

MÁS INFORMACIÓN

En realidad, innovaciones como la inteligencia artificial crean una nueva era de la humanidad donde podemos trabajar de manera más natural con la tecnología y extender nuestras habilidades como si tuviésemos superpoderes, siempre y cuando utilicemos estas herramientas como un complemento.

¿No estamos en el inicio de una distopía con humanos cada vez más tontos en un mundo cada vez más inteligente?

No creo que el resultado sea una distopía. La inteligencia artificial ya está resolviendo retos sociales y corporativos y nos está guiando hasta un mundo mejor en el que se acelera la búsqueda de tratamientos contra enfermedades o se optimiza la agricultura en determinadas regiones para producir más alimentos de manera sostenible, entre otros ejemplos. Aunque sí hay que recalcar la importancia de aplicar la tecnología en el buen sentido, es decir, localizar primero aquellas áreas donde las máquinas pueden complementar de manera óptima las capacidades humanas. Por eso, más que hablar de inteligencia artificial nosotros preferimos utilizar el término inteligencia colaborativa.

Paul Daugherty, el director de Tecnología e Innovación de Accenture.

A diferencia de los titulares sobre un futuro donde los robots reemplazarán a los humanos, usted habla de la existencia de un lugar común, bautizado como “missing middle”, donde cada uno tiene sus funciones bien definidas…

Ese missing middle es justo el área donde ocurre la inteligencia colaborativa y donde aparecerán trabajos que aún no existen, clasificados en dos grandes grupos: aquellos en los que los humanos complementan a las máquinas y aquellos en los que la inteligencia artificial otorga superpoderes a las personas. Se trata de encontrar el punto intermedio entre los dos extremos, es decir: las tareas que sólo podemos hacer nosotros con creatividad, empatía o inteligencia emocional; y las funciones que deben delegarse a la tecnología, como memorizar grandes cantidades de datos y ejecutar iteraciones en busca de patrones.

En el nuevo entorno corporativo, Accenture señala que el mantra de las compañías será “Confía en la tecnología”. ¿Está todo preparado para tener una confianza ciega en la tecnología?

No, no deberíamos confiar plenamente en la tecnología. Aquí, el reto para las empresas está en desarrollar productos y servicios propios de la economía digital, pero deben lograr que los usuarios tengan un alto nivel de confianza en la tecnología en la que se basan esos negocios. Según vayan surgiendo innovaciones en inteligencia artificial y aprendizaje automático y se sigan pidiendo datos a los clientes para aportarles servicios y crear nuevos productos, será fundamental aumentar la confianza de los usuarios, lo cual acabará por diferenciar a las compañías ganadoras de las perdedoras.

Facebook, por ejemplo, acaba de perder la confianza de muchos usuarios…

Lo que ha ocurrido con Facebook es un buen ejemplo de lo que puede sucederle a cualquier compañía en la nueva economía. La conclusión de este incidente es que todas las empresas deben ser conscientes del poder que tiene hacer un uso responsable de la tecnología a través de principios como la transparencia. Según las investigaciones que se están haciendo, no parece que Facebook haya hecho algo ilegal, ya que sus normas permitían acceder de una determinada manera a ciertos datos, pero si los usuarios no han sido conscientes o no lo han entendido hasta ahora, eso ya constituye un problema en sí mismo. La tecnología puede usarse para crear o para destruir la confianza, así que las empresas deben dejar bien claro cómo protegen la información de sus usuarios.

En su informe Technology Vision 2018, Accenture recalca que las empresas deben procurar que sus sistemas de IA se comporten de manera responsable. ¿Cómo se enseña ética a una máquina?

Ninguna decisión debe quedarse sin una explicación humana. Cada compañía debe desarrollar su propio código de uso responsable de la inteligencia artificial para asegurarse de que la está utilizando de la manera correcta. No puedes esperar que una máquina tome por sí misma decisiones éticas, porque eso es algo propio de las personas, pero detrás de cada movimiento de la inteligencia artificial debe existir una responsabilidad humana. Aquí es donde se engloban, por ejemplo, los accidentes de los vehículos autónomos de Uber y Tesla.

Por otro lado, ¿cuál es el objetivo de su compromiso con Girls Who Code?

En esta nueva era se pueden resolver grandes problemas a través de la tecnología, pero la manera más apropiada de hacerlo es mediante una cultura abierta, diversa e inclusiva que garantice la igualdad de oportunidades. Sólo construiremos bien el futuro si es diseñado por grupos donde todos estemos representados. En el caso concreto de Accenture, las mujeres representan actualmente el 41% de nuestra plantilla, pero nos hemos comprometido a lograr el equilibrio de género en 2025.

De momento, en el equipo de los 20 principales directivos de Accenture sólo hay cinco mujeres…

Tenemos que enfocarnos en lograr ese equilibrio en 2025, aunque hay mujeres con puestos de gran responsabilidad en nuestra organización, como Julie Sweet, CEO de Norteamérica, o Debra Polishook, directora de Accenture Operations. Hemos empezado a contratar más mujeres y estamos haciendo esfuerzos en formación y desarrollo de habilidades para que todos los profesionales tengan las mismas oportunidades de ascender y ocupar puestos directivos. 

Fuente: El País

2018-04-15T05:17:26+00:00