Unas 1.400 personas apenas dejaron de reírse. Puede parecer normal, tratándose de un espectáculo de humor, pero no lo es. No, porque el convocante era la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) y el motivo, la denuncia del retraso de las obras del Corredor Mediterráneo, que pretende unir 1.300 kilómetros, desde Algeciras hasta la frontera francesa, con una infraestructura ferroviaria de doble vía y ancho europeo. Pero, a pesar de la seriedad e importancia económica y social de la antigua reivindicación de las cuatro autonomías ribereñas, el público que llenaba anoche la sala de conciertos del Palau les Arts se partía con los monólogos de José Corbacho, Santi Millán y Javier Sancho.

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Los tres humoristas son los elegidos por los empresarios para protagonizar Es de risa, el show del Corredor Mediterráneo, una singular y divertida manera de protestar y de transmitir a la gente la necesidad del proyecto. Entre el público, que agotó las entradas gratuitas en unas horas, el naviero Vicente Boluda, presidente de AVE, y Juan Roig, presidente de Mercadona y también directivo de la asociación, entre otros empresarios.

Atención, pregunta: ¿Qué transporta el Corredor Mediterráneo? Una gran pantalla mostraba las tres posibles soluciones cada una marcada por un color diferente. Los espectadores debían responder alzando uno de los tres globos del color correspondiente que habían recibido a la entrada. Las respuestas eran:

a. Mercancías.

b. Mercancías y viajeros.

c. Mandanga de la buena.

Se impuso la correcta, la b, si bien se vieron aparecer en el patio de butacas muchos globos azules alusivos a la c, a la mandanga de la buena (que en su acepción más coloquial se refiere a la droga), como destacó Corbacho desde el escenario mientras jaleaba a la gente. Hubo más preguntas y múltiples comentarios jocosos sobre la lentitud de la infraestructura, como el nacimiento de una familia numerosa durante la duración de un trayecto en tren Granada-Barcelona, o el temor del más joven (el treintañero Sancho) de que sus compañeros, más talluditos (los cincuentañeros Millán y Corbacho), no tengan tiempo en su vida de ver acabada la infraestructura que cuenta con el apoyo de la Unión Europea pero que, históricamente, no ha sido prioritaria para el Gobierno central, pese a las requirimientos de los gobiernos valenciano, catalán, murciano y andaluz.

Un momento del espectáculo en el Palau de les Arts.Un momento del espectáculo en el Palau de les Arts.

También se recordó que cuesta el doble de tiempo en tren ir de Valencia a Barcelona que desplazarse de la primera a Madrid, a pesar de que la distancia sea la misma. Y se relataron, en uno de los momentos más hilarantes, protagonizado por la humorista invitada, la valenciana María Juan, los trucos para poder viajar de Valencia a Barcelona por carretera sin pagar peaje (como sucede con la autovía Valencia-Madrid), lo que incluye desde un paseíto por los planetas de la Vía Láctea hasta un atajo por Torredembarra.

Pero tal vez el punto más delirante del espectáculo fue cuando los humoristas invitaron al público a sentarse sobre los globos para explotarlos en una mascletà, huelga decirlo, muy valenciana. No resultó fácil. Algunos espectadores se deslizaban literalmente por los globitos más que hacerlos estallar y otros optaban por métodos poco ortodoxos, como el golpeo con el asiento abatible de la butaca. Pero la sangre no llegó al río. La gente se las apañó y el espectáculo continuó por unos derroteros más convencionales, con los divertidos monólogos de cada uno de los humoristas, muy rodados, sin apenas alusiones ya al Corredor Mediterráneo.

En el estreno se notó la falta de rodaje del espectáculo humorístico y empresarial organizado y financiado por AVE, pero resultó muy divertido. Tras su paso por Valencia, la obra recorrerá algunas de las principales ciudades del futuro trazado del Corredor Mediterráneo: Castelló (11 de mayo – Auditorio-Palacio de Congresos), Cartagena (24 de mayo – Nuevo Teatro Circo), Barcelona (7 de junio – Teatro Victoria) y Granada (15 de junio – Palacio de Congresos). El propósito es que en cada ciudad se sume un humorista local.

Fuente: El País