Repsol ha aprovechado la Cumbre del Clima COP25, que se celebra en Madrid, para poner en marcha un plan de descarbonización total con el objetivo de convertirse en la primera compañía de su sector en asumir esta ambiciosa meta. El grupo energético asume un nuevo escenario de precios de crudo y gas consistente con los objetivos climáticos del Acuerdo de París y de las Naciones Unidas, según el proyecto. La aplicación del nuevo plan estratégico, diseñado para el periodo 2021-2015, conlleva una depreciación del valor contable de algunos activos del grupo, los más contaminantes, con un impacto de unos 4.800 millones de euros después de impuestos. Este ajuste reducirá el resultado neto de 2019, pero no afectará ni a la generación de caja ni a la retribución a los accionistas, puesto que solo tiene efectos contables.

Según la empresa, la generación de caja de las operaciones este año, que hasta septiembre había aumentado un 22% respecto al mismo periodo de 2018, permitirá alcanzar una retribución a los accionistas de un euro por acción. También facilitará a la dirección de la compañía que formule una propuesta a la próxima Junta General de Accionistas para amortizar un 5% del capital social (adicional a las amortizaciones de las acciones emitidas en los programas de dividendo flexible) y plantear más recompras y amortizaciones de acciones propias cuando los excesos de caja no se apliquen a corto plazo a oportunidades de inversión con la rentabilidad exigida.

Nuevos proyectos

Para alcanzar el objetivo, Repsol plantea nuevas metas de reducción de su indicador de intensidad de carbono sobre la base del año 2016: del 10% en 2025, del 20% en 2030 y del 40% en 2040, para avanzar hacia las cero emisiones netas de CO2 en 2050. Con los avances tecnológicos previsibles, Repsol anticipa que se pueda alcanzar al menos el 70% de reducción de emisiones netas para ese año y la compañía se compromete a aplicar las mejores tecnologías para elevar esta cifra, incluyendo la captura, utilización y almacenamiento de CO2, mediante actuaciones como la reforestación y similares.

El 40% de la retribución variable, vinculada a objetivos

Para reforzar el compromiso que se fija en el nuevo plan estratégico, la empresa que preside Antonio Brufau vinculará al menos el 40% de la retribución variable a largo plazo de sus directivos y líderes, incluidos el consejero delegado y los miembros de la alta dirección, a objetivos que dirijan a la compañía a cumplir con el Acuerdo de París y, por tanto, a su progresiva descarbonización.

Según el consejero delegado, Josu Jon Imaz, “estamos convencidos de que debemos fijarnos objetivos más ambiciosos en la lucha contra el cambio climático. Creemos que el momento para Repsol es ahora. Lo hacemos con la plena confianza de estar apostando por el futuro. Solo abordando con claridad estratégica los grandes retos que tenemos ante nosotros podremos convertirlos en oportunidades. Estamos convencidos de que ello refuerza nuestro proyecto, atrayente, sostenible y rentable para todos nuestros stakeholders”.

Por eso, añade: “Repsol profundizará en su estrategia como proveedor multienergético centrado en el cliente, con una propuesta de valor integrada, con servicio diferenciado y una apuesta por la digitalización para facilitarle su gestión diaria”. Asimismo, la compañía avanzará en el despliegue de puntos de recarga eléctrica, autogas, gas natural comprimido y gas natural licuado en las estaciones de servicio y seguirá complementando su oferta eléctrica con servicios de alto valor alineados con la senda de descarbonización, como la autogeneración renovable.

Los nuevos planes hacia la descarbonización se reflejan en el impulso de los proyectos asociados a la transición energética. En este sentido, la compañía incrementa (MW) su objetivo de capacidad de generación de electricidad baja en carbono desde los 4.500 MW hasta los 7.500 MW en 2025. Asimismo, tiene previsto iniciar su expansión en otros mercados fuera de España “para convertirse en un actor internacional relevante en energías renovables”.

Repsol, que se incorporó a la generación eléctrica el año pasado con la compra de activos a Viesgo, cuenta en la actualidad con 2.952 MW en operación y 1.083 MW en desarrollo. El consejo de administración ha aprobado ahora nuevas inversiones para incorporar y construir dos proyectos fotovoltaicos y uno eólico por un total de 1.600 MW adicionales, lo que supone una inversión cercana a los 1.500 millones de euros con los actuales parámetros del mercado. Con estos proyectos, la cartera de generación baja en carbono alcanza los 5.600 MW.

En el área de Upstream (exploración y producción), Repsol también tiene previsto actuar orientando su cartera de activos al cumplimiento del Acuerdo de París. Esto “implica priorizar la generación de valor sobre el crecimiento de la producción, manteniendo como eje estratégico del negocio la flexibilidad, poniendo el foco en la rotación y mejora del portafolio de activos y en la generación de caja”. Es decir, “se persigue una estrategia de equilibrio de las reservas de gas y petróleo, con una visión del gas como energía para la transición energética, y teniendo en cuenta también el papel activo que el petróleo debe jugar en un mundo más descarbonizado”.

La compañía explica que “para evaluar cada una de las decisiones futuras de exploración o producción, la compañía asume una curva de precios del petróleo y del gas compatible con el Acuerdo de París y el escenario por debajo de los 2°C de temperatura”.

Biocombustibles

En los negocios industriales, Repsol aumenta su objetivo de descarbonización con especial foco en refino, con una reducción adicional de emisiones directas del 25% para 2025. Esta reducción se suma al recorte del 23% de las emisiones de CO2 entre 2010 y 2017. En ese sentido, pondrá foco en la economía circular como herramienta para el uso eficiente de los recursos, y duplicará la producción de biocombustibles de alta calidad procedentes de aceites vegetales (HVO), hasta las 600.000 toneladas al año en 2030, de los que la mitad se producirán antes de 2025 a partir de residuos.

Además, Repsol integrará energías renovables en las operaciones de refino mediante la producción de hidrógeno verde y el uso de electricidad de origen renovable para sus procesos industriales. El negocio químico de la compañía también contribuirá con determinación a una economía más descarbonizada. Repsol apuesta por una química eficiente en su proceso industrial y orientada a la economía circular, con la ambición de alcanzar un 20% de contenido reciclado en el total de sus poliolefinas para el año 2030. La empresa espera que la demanda d eproductos petroquímicos mundial aumente un 30% hasta 2030 y un 40% hasta 2050.

Repsol ha actualizado la senda interna de precios de CO2 que orientará sus inversiones, partiendo de 25 dólares/tonelada en 2018, con un incremento hasta 40 dólares/tonelada en 2025. También se establece un crecimiento adicional a partir de este año, hasta alcanzar los 70 dólares/tonelada en 2040 para los activos de refino, química, gas y electricidad, con lo que se favorecen las inversiones en energías renovables, eficiencia energética y economía circular.

Fuente: El País