El cofundador de Facebook, Chris Hughes, ha pedido al Gobierno estadounidense que rompa el «monopolio» de la compañía que creó junto a Mark Zuckerberg para acabar con su enorme influencia y proteger los derechos de los ciudadanos. La petición la ha lanzado a través de un artículo publicado hoy en The New York Times, donde alerta del enorme poder que está atesorando su antiguo compañero de habitación y hoy máximo responsable de la red social más grande del mundo.

La voz de Hughes se une a la de algunos legisladores y políticos de EE UU que también han reclamado medidas antimonopolio para acabar con el enorme poder acumulado por algunos gigantes tecnológicos como Amazon, Google o la citada Facebook. Por ejemplo, la senadora Elizabeht Warren, candidata presidencial demócrata, es una de las voces que urgen a limitar el poder que tienen estas compañías «sobre la economía, la sociedad y la democracia». Warren cree que la actual situación de dominio de los gigantes tecnológicos también limitan la innovación.

Hughes asegura en el artículo que «la influencia de Mark es asombrosa, mucho más allá de la de cualquier otra persona en el sector privado o en el Gobierno. Controla tres plataformas de comunicación clave (Facebook, Instagram y WhatsApp) que miles de millones de personas usan a diario».

Según Hughes, Zuckerberg tiene poder total dentro de su empresa y un dominio prácticamente absoluto sobre el sector de las redes sociales, lo que le permite fijar las reglas sobre privacidad, decidir qué contenidos son aceptables o acabar con cualquier competidor adquiriéndolo, bloqueándolo o copiando su modelo.

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«El Gobierno de Estados Unidos tiene que hacer dos cosas: romper el monopolio de Facebook y regular la compañía para que sea más responsable ante los estadounidenses», añade en el texto, en el que también apunta que EE UU es «una nación con una tradición de controlar los monopolios (…) El poder de Mark no tiene precedentes y es poco estadounidense», subraya.

Facebook, que suma más de 2.000 millones de usuarios en todo el mundo, lleva meses bajo el escrutinio de las autoridades de múltiples países tras el escándalo de Cambridge Analytica, que puso de relieve la mala gestión que la compañía hace de la privacidad de los datos de sus usuarios. El problema de las fake news también ha levantado fuertes críticas sobre la compañía y sus primeros directivos, a los que se acusa de no haber tomado medidas a tiempo para combatir ambos problemas.

Instagram, comprada por Facebook en 2012, y WhatsApp, adquirida por la compañía en 2014, también suman cada uno más de 1.000 millones de usuarios en todo el mundo.

Hughes, que cofundó Facebook en 2004 en Harvard con Zuckerberg y Dustin Moskovitz y salió de la compañía en 2007, propone usar las leyes antimonopolio para romper la compañía en varias. En concreto, propone separar Instagram y WhatsApp. En su opinión, las autoridades de competencia nunca deberían haber consentido ambas adquisiciones. 

«Han pasado 15 años desde que cofundé Facebook, y no he trabajado en la empresa desde hace una década, pero siente una sensación de ira y responsabilidad», añade en su artículo, donde advierte que «si no actuamos, el monopolio de Facebook solo se afianzará aún más. Con gran parte de las comunicaciones personales del mundo en su mano, puede extraer esa información para patrones y tendencias, dándole ventaja sobre competidores durante décadas», destaca.

Según Hughes, que ha sido asesor de Barack Obama durante su campaña presidencial de 2008, la ambición de Zuckerberg le ha llevado a cometer errores y le ha dado un poder casi ilimitado, que resulta peligroso. «No hay precedente de su capacidad de controlar, organizar e incluso censurar las conversaciones de 2.000 millones de personas», apunta.

El cofundador de Facebook, hoy codirector del Economic Security Project, una iniciativa
para combatir la pobreza en EE UU, y asesor del Instituto Roosevelt, defiende que Zuckerberg es una «persona buena y amable», pero «estoy enojado porque su enfoque en el crecimiento de la compañía le ha llevado a sacrificar la seguridad y la ética por los clics». «Me preocupa que Mark se haya rodeado de un equipo que refuerce sus creencias en lugar de desafiarlas», continúa Hughes, que reconoce también que el mismo no hizo sonar la señal de alarma a tiempo. 

Facebook ha estado en conversaciones con la Comisión Federal de Comercio de EE UU para resolver una investigación por los problemas de privacidad de la compañía, que podría desencadenar en una multa de hasta 5.000 millones a la compañía y otras medidas que podrían impactar en su estructura. La FTC, por ejemplo, quiere que la compañía designe un funcionario de privacidad aprobado por el Gobierno de EE UU y que los ejecutivos con «mentalidad de privacidad» ocupen puestos más altos en la compañía, según han asegurado fuentes conocedoras de las conversaciones a Politico.com.

En su artículo, Hughes pide a las autoridades estadounidenses que creen una agencia gubernamental para controlar el trabajo de los gigantes tecnológicos con el fin de evitar que ocurran otros casos como el de Facebook y urge a que se impulsen en EE UU una legislación similar al GDPR europeo en temas de privacidad.

Fuente: Cinco Días